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Declaración
de Quito
-Caucus
de Mujeres-
En
el marco del Foro de las Américas por la Diversidad y
Pluralidad, realizado en Quito, Ecuador, del 13 al 16 de Marzo de
2001, las mujeres de los pueblos afrodescendientes, de los pueblos
indígenas, del pueblo Rom, mujeres migrantes, lesbianas,
trabajadoras del sexo, niñas, jóvenes, discapacitadas,
desplazadas, campesinas, entre otras:
Reconociendo
que en el contexto de los diversos países de la Región,
el racismo, la discriminación y la xenofobia se manifiestan de
manera específica y diferenciada en las mujeres, agudizando
nuestras precarias condiciones de vida y determinando la exclusión
sistemática en el ámbito social, económico,
político y cultural.
Reconociendo
que esta situación incrementa el riesgo de la discriminación
múltiple de las mujeres, en estrecha relación con la
liberación de políticas macroeconómicas de corte
neoliberal que profundizan la inequidad y la feminización de
la pobreza en nuestros países.
Reconociendo
dentro de la diversidad cultural, étnica, racial, sexual y de
los pueblos, la existencia de relaciones de género que se
traducen en prácticas discriminatorias contra las mujeres, que
reafirman la necesidad de hacer esfuerzos para transformar
estereotipos que perpetúan esta situación.
Reconociendo
que las mujeres de los pueblos indígenas, pueblos
afrodescendientes, pueblo Rom, mujeres migrantes, lesbianas,
trabajadoras del sexo, niñas, jóvenes, discapacitadas,
desplazadas, campesinas, entre otras, tenemos derecho al disfrute de
los Derechos Humanos, y que estos deben ser garantizados por los
estados
DECLARAMOS:
Que
el Plan de Acción del Foro de las Américas por la
Diversidad y la Pluralidad recoja como base metodológica y
eje transversal la perspectiva de género, al igual que en el
trabajo y en los resultados de la Conferencia Mundial contra el
Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y otras
formas Conexas de Intolerancia.
Que
cuando se hable de políticas y procedimientos, se haga
referencia a los 12 puntos de la Plataforma de Acción Mundial
(Beijing), y que se insista en la ratificación de la CEDAW y
su Protocolo facultativo de parte de los gobiernos que aún no
lo hayan ratificado.
Que
se tome y se refiera siempre a la definición de raza de la
CERD, que es inclusiva y se refiere a la descendencia, lo cual es
importante para nuestra región.
Que
se afirme una visión inclusiva de las mujeres de los pueblos
indígenas, pueblos afrodescendientes, pueblo Rom, mujeres
migrantes, lesbianas, trabajadoras del sexo, niñas, jóvenes,
discapacitadas, desplazadas, campesinas, entre otras, puesto que sin
ella será imposible erradicar el racismo, el sexismo, la
discriminación y la xenofobia.
Que
se haga alusión a la discriminación interseccional, lo
que implica que las mujeres experimentamos discriminación y
otras formas de violación de los derechos humanos basada de
género y en conjunto con otras múltiples razones,
incluyendo edad, discapacidad, condición de salud, raza,
etnia, pertenencia a pueblos discriminados, clase, orientación
sexual, etc.
Que
se impulse políticas educativas, formales e informales,
inclusivas de la diversidad cultural, racial y sexual, que recuperen
la contribución histórica de las mujeres para el
desarrollo de sus respectivos pueblos, comunidades y naciones;
erradicando así toda actitud discriminatoria y la falta de
respeto a los valores e identidad cultural, racial y sexual de las
mujeres de los pueblos indígenas, pueblos afrodescendientes,
pueblo Rom, mujeres migrantes, lesbianas, trabajadoras del sexo,
niñas, jóvenes, discapacitadas, desplazadas,
campesinas, entre otras.
Que
se reconozca la importancia del derecho de las mujeres de los
pueblos indígenas, pueblos afrodescendientes, pueblo Rom,
mujeres migrantes, lesbianas, trabajadoras del sexo, niñas,
jóvenes, discapacitadas, desplazadas, campesinas, entre
otras, al conocimiento y acceso a las nuevas tecnologías.
Que
llamamos a poner una especial atención a la manera en que
mujeres, niñas y jóvenes somos afectadas en los temas
de:
Violencia,
en sus diferentes manifestaciones (intrafamiliar, social, de Estado,
en conflictos armados, en condiciones de desplazamientos forzados,
migración, tráfico, etc.);
Educación
sexista, discriminatoria y que confirma los estereotipos raciales,
sexistas y heterosexistas;
Medios
de comunicación que promueven imágenes, mensajes y
publicidad con contenidos racistas, sexistas y degradantes para las
mujeres, en especial, de los pueblos indígenas, pueblos
afrodescendientes, pueblo Rom, mujeres migrantes, lesbianas,
trabajadoras del sexo, niñas, jóvenes, discapacitadas,
desplazadas, campesinas, entre otras;
Políticas
y programas de salud racistas y genocidas de control de la
población, experimentación médica y vulneración
de los derechos reproductivos de las mujeres de pueblos y
comunidades; poco acceso de las mujeres viviendo con VIH/SIDA a
programas de apoyo, tratamiento y acompañamiento;
Racismo
ambiental contra las mujeres de los pueblos afrodescendientes e
indígenas.
Que
no se discrimine a las trabajadoras del sexo del reconocimiento y
disfrute de sus derechos humanos como mujeres.
Que
las leyes, instrumentos o Convenciones contra las diferentes formas
de discriminación y en apoyo de los derechos humanos deben
incluir específicamente a las mujeres lesbianas, bisexuales y
transgénero. Los mecanismos públicos de defensorías
y los servicios de salud pública deben orientarse para
incluir las particularidades de esta población.
Que
se estipulen y adopten las modalidades y medidas necesarias para
incluir una efectiva participación de las ONG de mujeres y de
las Organizaciones de base de Mujeres en la Conferencia Mundial
contra el Racismo, la Xenofobia y otras Formas Relacionadas de
Intolerancia, garantizando también espacios físicos
adecuados y traducción simultánea.
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