Declaración sobre Comunicación

Presentada por la Agencia Latinoamericana de Información -ALAI- Organismo con estatus consultivo especial ante ECOSOC

Quito, 16 de marzo de 2001

Por la importancia que tienen los medios y sistemas de comunicación en el contexto actual, su involucramiento en el combate al racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia, constituye un elemento clave para la creación de sociedades plurales y diversas. Por un lado, los medios de comunicación son el canal predominante de influencia hacia el principal espacio de incidencia ciudadana: la opinión pública; por otro lado, la ciber-comunicación posibilita parte substancial de las interacciones sociales, políticas, culturales y económicas actuales. En el globalizado siglo XXI, buena parte de las relaciones humanas están siendo definidas por la reubicación estructural, de individuos y colectividades, frente al acceso a la información y al conocimiento, en los cuales los grupos sociales y pueblos discriminados se ven afectados por una remarcable desventaja.

La tendencia actual hacia la concentración monopólica en el ámbito de la comunicación está convirtiendo a este sector en un segundo poder, que garantiza la hegemonía ideológica del orden neoliberal. Bajo este marco, la información se ha convertido en una mercancía, que opera según exigencias comerciales y no sociales. Es más, se impone un tipo de información homogeneizante, que desconoce la diversidad cultural.

De igual manera, las relaciones de poder que se generan en el espacio político, están definidas en mucho por el acceso a la información, cuya carencia cercena la participación y empoderamiento de los grupos y pueblos discriminados y limita la viabilidad de otras prácticas consubstanciales a la vigencia democrática, como son: la libertad de pensamiento y opinión, el libre albedrío y expresión, que sólo pueden realizarse cuando los flujos de información diversificada y plural permiten la conformación de espacios ciudadanos autónomos y de una opinión pública con ideas propias.

Asimismo, el ejercicio de los derechos humanos, bien inalienable de la humanidad, sólo se hará realidad cuando la ciudadanía informada pueda apropiarse de ellos y reclamar las transformaciones societales y culturales que se imponen, para su cumplimiento.

La agudización de los problemas estructurales, tales como la pobreza, la exclusión, la hiper-concentración de la riqueza, las desigualdades y otros, que afectan a los grupos y pueblos discriminados, es agudizada por la persistencia de visiones racistas y xenófobas, y por la exclusión estructural de éstos a la información y al conocimiento. De allí que, la búsqueda de soluciones para superar esta situación tiene que ver tanto con la adopción de enfoques de sociedad basados en el pluralismo y la diversidad, como con la concurrencia de recursos y voluntades.

El siglo XXI acaba de nacer en un mundo escindido por las diferencias étnicas, religiosas, de género, y otras, cuya superación depende de la búsqueda de construcción de un mundo dialogante, basado en un fortalecimiento de la ética, en cuyo proceso los medios y sistemas de comunicación son actores claves.

La generación de procesos comunicacionales abiertos y democráticos, enmarcados en éticas de diversidad y pluralismo, son condiciones necesarias para la consolidación democrática de los pueblos y la construcción de la paz, cuya sostenibilidad se verá optimizada a través del fortalecimiento de mecanismos que incrementen la posibilidad de dialogar, de comunicar, de intercambiar y de procurar consensos.

En ese contexto, el derecho a la comunicación, relacionado tanto con la posibilidad de construir, en igualdad de condiciones, interacciones ciudadanas a diversos niveles, como con la posibilidad de ejercer opciones individuales y societales, aparece como un requisito indispensable para la construcción de una nueva ciudadanía global, colectiva e individual.

La construcción de democracias libres de racismo, discriminación, xenofobia e intolerancia, depende ampliamente de la puesta en vigencia del derecho a la comunicación, que garantice un acceso y ejercicio interaccional pleno a los grupos discriminados.

Ello implica la adopción de éticas de diversidad y pluralismo, y una profunda democratización de los medios y sistemas de comunicación, basada en el reconocimiento y cumplimiento de su función social, actualmente limitado por las concepciones tecnócratas y mercantiles que predominan en ellos.

Los medios y sistemas de comunicación, actúan en el terreno de la conformación de ideas y mentalidades, en el de la construcción de pensamiento y subjetividades, y por lo tanto tienen la responsabilidad social de contribuir a la ruptura del pensamiento único y a la conformación de enfoques críticos. De allí la necesidad de profundizar en la formulación de marcos éticos globales, que permitan el desarrollo de una ecosofía de la trascendencia y en eso las Naciones Unidas pueden contribuir abriendo espacios que susciten estas redefiniciones.

Así, constatando la estrecha relación entre comunicación, globalización y construcción de sociedad -y ciudadanías- sugerimos algunos elementos prioritarios que quisiéramos ver reflejados en las recomendaciones encaminadas por el Foro de las Américas por la Diversidad y la Pluralidad hacia la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y Formas Conexas de Intolerancia (CMRX):

  1. Instar a la ONU y a los medios y sistemas de comunicación a reconocer el derecho de los pueblos y sectores discriminados a la comunicación, como parte del cumplimiento de sus derechos humanos y del ejercicio democrático participativo; de la libertad de pensamiento y expresión; y del derecho ciudadano a acceder a diversas interacciones sociales, que se producen a través de ellos.

  2. Urgir a los medios y sistemas de comunicación a reafirmar sus principios democráticos, éticos y su función social de formadores de opinión; abriendo sus espacios para incluir la expresión y representaciones simbólicas de la diversidad e interculturalidad, y sensibilizar a la opinión pública sobre la urgencia de erradicar el racismo, la discriminación racial, la xenofobia, la intolerancia, la homofobia y el sexismo.

  3. Recomendar a la CMRX a que incite a los medios y sistemas de comunicación a desarrollar un marco ético de carácter universal, basado en criterios de diversidad y pluralidad, que sirva de trama de fondo a cualquier propuesta comunicacional, local o global.

  4. Recomendar a la CMRX a que haga un llamado urgente a la democratización del conjunto de sistemas y medios de comunicación, su diversificación a todas las escalas y, por ende, el acceso del conjunto de la ciudadanía, y especialmente de los pueblos y sectores discriminados, a los bienes comunicacionales y al conocimiento.

  5. Llamar a los medios de comunicación a garantizar el acceso a sus espacios y la expresión propia de los pueblos indígenas, pueblo afrodescendiente, pueblo Rom y otras culturas y sectores discriminados.

  6. Urgir a la ONU a que inste a los medios y sistemas de comunicación al cese de la explotación de las imágenes culturales de las mujeres de los pueblos discriminados como también la difusión de estereotipos basados en la orientación sexual, edad, condición de discapacidad, o cualquier otro motivo.

  7. Exigir a los medios de comunicación, la industria de turismo, el marketing y la publicidad, la eliminación de los estereotipos basados en las identidades, símbolos, idiomas, costumbres, tradiciones y vestimentas y la explotación comercial de las culturas.

  8. Impulsar la creación de instancias ciudadanas de monitoreo de los contenidos difundidos a través de los medios de comunicación, con respecto a su tratamiento de la diversidad existente en la sociedad y sus avances hacia la erradicación del contenido racista, xenofóbico, sexista, lesbofóbico, homofóbico, u otros contenidos discriminatorios

  9. Recomendar a la ONU y sus organismos afiliados a respaldar y financiar las iniciativas ciudadanas orientadas a poner las nuevas tecnologías de la información al servicio de la causa antirracista, antidiscriminatoria, antixenofóbica; y a favor de la diversidad de una sociedad pluralista.

  10. Instar a la UNESCO para que desarrolle programas de capacitación sobre la problemática de racismo, discriminación racial, xenofobia y otras formas relacionadas de intolerancia, para las mujeres y hombres que trabajan en los medios y sistemas de comunicación y otros profesionales, que intervienen en el campo social y cultural.

  11. Instar a la UNESCO a poner en marcha programas que propicien la utilización de las nuevas tecnologías de la comunicación, intercambios y otros medios, para asegurar la participación de la juventud, especialmente de aquellos que pertenecen a pueblos y poblaciones tradicionalmente marginados.

  12. Hacer un llamado a la ONU y los Estados para que promuevan la creación de un fondo, proveniente de las ganancias obtenidas por la venta de productos de nuevas tecnologías por las compañías privadas de comunicaciones, destinado a fomentar el acceso a la tecnología a los pueblos y poblaciones en desventaja social, económica, cultural o geográfica.



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