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Declaración
de las Mujeres Afrodescendientes ante el Foro de las Américas
por la Diversidad y la Pluralidad
Quito,
Ecuador 13 al 16 de marzo de 2001
MUJERES
AFRODESCENDIENTES CONTRA EL RACISMO, LA XENOFOBIA, LA INTOLERANCIA Y
LA DISCRIMINACIÓN
PREÁMBULO
Reconociéndonos
como mujeres afrodescendientes sujetas de todos los derechos de
humanas, como actoras políticas responsables de nuestro
propio destino y co-responsables en igualdad de condiciones de los
pueblos afrodescendientes de América y el Caribe.
Reafirmando
los principios, normas, reglas e instrumentos internacionales
relativos a la promoción de los derechos humanos, a los
derechos de las mujeres y de no discriminación contenidos en
las convenciones, declaraciones y pactos internacionales.
Posicionándonos
como actoras políticas y como expresión de nuestros
pueblos y comunidades afrodescendientes de primer orden, en el
proceso local, nacional e internacional de la Conferencia Mundial
contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y
formas Conexas de Intolerancia.
Reclamando
el reconocimiento del aporte nuestro y el de nuestras antepasadas en
la construcción de las sociedades y países de América
y el Caribe.
Reconociendo
que todas las formas en que se manifiesta el racismo, la
discriminación y la xenofobia tienen connotaciones
particulares y se agudizan en las mujeres afrodescendientes de
América y el Caribe.
Asumiendo
nuestro derecho a disfrutar del desarrollo, calidad de vida con
trabajo, educación, salud, recreación y una verdadera
participación política.
Saliendo
de la invisibilización en que hemos estado sumidas a causa
del racismo estructural y de las diversas formas en que se
manifiesta la discriminación en nuestros países, a
pesar de que somos más de 80 millones de mujeres
afrodescendientes en América y el Caribe.
Reafirmando
nuestra actitud y prácticas de alianza con diversos actores
sociales y de trabajo colectivo en nuestros pueblos y comunidades.
Resaltando
la importancia de las mujeres en la prevención y resolución
de conflictos y la construcción de la paz para fortalecer la
necesidad de su participación igualitaria.
Articulando
una propuesta política sólida que parte de nuestra
experiencia acumulada, de la teoría y del conocimiento
ancestral.
Considerando
la importancia de las manifestaciones culturales de los
afrodescendientes.
Afirmando
que sin una visión inclusiva de las mujeres será
imposible erradicar el racismo, la discriminación y la
xenofobia.
Comprometidas
en la construcción de sociedades verdaderamente democráticas
que respeten a las personas y que tengan en sus agendas la lucha
permanente contra el racismo, el sexismo, la homofobia y todas las
formas de discriminación.
Reconociéndonos
como mujeres afrodescendientes, diversas en nacionalidad,
orientación sexual, idioma, condición física,
edad y viviendo en zonas rurales y urbanas que impulsamos una lucha
transformadora por la equidad y el respeto.
Reconociéndonos como interlocutoras válidas de
nuestros propios intereses con capacidad política para
impulsar transformaciones estructurales en nuestra realidad,
asumiendo el rol fundamental de las mujeres afroamericanas en el
desarrollo de nuestros pueblos y comunidades a pesar de que
históricamente hemos enfrentado las peores condiciones, una
mayor marginación y una exclusión sistemática.
DECLARAMOS
Que
los fenómenos de la discriminación, el racismo, el
sexismo y la xenofobia se encuentran aún encubiertos en las
prácticas de los organismos estatales, las políticas
públicas, las inversiones para el desarrollo que implementan
los Estados y que se manifiestan en la invisibilización y
negación de las mujeres afrodescendientes.
Que
la III Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación
Racial, la Xenofobia y las Formas conexas de Intolerancia es una
excelente oportunidad para comprometer a los Estados y a los
organismos multilaterales e internacionales para que adopten medidas
e impulsen acciones para erradicar el racismo y la discriminación
racial, que afectan de forma especial a mujeres afrodescendientes.
Que
los Estados de la Región tienen la obligación de
garantizarnos como mujeres afrodescendientes el pleno disfrute de
los derechos humanos incluido el derecho al desarrollo.
Demandamos
de los gobiernos el reconocimiento de la importancia de las
expresiones artísticas y el apoyo a las instituciones que
reivindican los derechos culturales, habilitando espacios
permanentes con recursos y acciones pertinentes y relevantes para la
creación, producción y promoción de la cultura
de los afrodescendientes.
Condenar a los Estados que obligan a emigrar a las mujeres
afrodescendientes, al no ofrecer las condiciones socioeconómicas,
ni los derechos humanos, sociales, económicos y culturales
mínimos que nos permitan la permanencia en nuestros países
de origen.
Los Estados y organismos internacionales comprometidos en la
construcción de la paz deben garantizar la participación
equitativa de las mujeres afrodescendientes para incrementar su rol
en la toma de decisiones, en la prevención y resolución
de conflictos, en todos los esfuerzos para mantener y promover la
paz y la seguridad.
Los
Estados deben de ofrecer todas las condiciones y garantizar los
derechos humanos de las mujeres afrodescendientes desplazadas por
los conflictos armados, como es el caso de Colombia
Condenar
la explotación sexual y el tráfico de niñas,
jóvenes y mujeres afrodescendientes y exigir a los Estados
que asuman la responsabilidad para evitar y detener este tipo de
prácticas.
Los
Estados han negado el derecho de construir y reafirmar la identidad
de afrodescendientes en especial a niños y niñas
debido a las políticas educativas y culturales que niegan la
diversidad y que promueven una falsa identidad nacional basada en la
homogeneidad.
Que
los Estados deben de garantizar el pleno disfrute de los derechos a
las mujeres afrodescendientes, desplazadas y refugiadas internas e
internacionales y que les ofrezcan las condiciones para una sana
inserción temporal o permanente en las comunidades o países
que las reciben.
Que
hasta el momento los Estados no han garantizado el disfrute pleno de
los derechos sexuales y reproductivos y que, más bien, los
cuerpos de las mujeres afrodescendientes han servido como
laboratorios de experimentación, negándoles no sólo
el derecho a la información sino a tomar decisiones sobre sus
propios cuerpos.
Que
el VIH y el SIDA se presenta de manera alarmante en algunas de
nuestras comunidades, afectando de manera particular a las mujeres,
sin que exista una respuesta efectiva de parte de los Estados y
organismos multilaterales.
Que
las mujeres afrodescendientes contamos con una importante
experiencia de organización, sin embargo, es importante el
fortalecimiento organizativo e impulsar los liderazgos.
Que las nuevas tecnologías de comunicación y
desarrollo han abierto una brecha mayor de exclusión de los
pueblos afrodescendientes especialmente de las mujeres,
convirtiéndose en un fenómeno de apartheid digital.
PROPONEMOS:
Que
en todas las políticas de combate al racismo se incorpore de
manera seria y sistemática la perspectiva de género,
junto con acciones y estrategias específicas que aborden la
problemática particular de las mujeres afroamericanas y
afrocaribeñas.
Que
se reconozca que existe un fenómeno denominado racialización
y etnización de la pobreza que sumado a la ya
reconocida feminización de la pobreza, debe enfrentarse con
la incorporación de la perspectiva etno racial en todas las
políticas especificas que se impulsen para combatir la
pobreza de las mujeres.
Que
se tomen medidas especiales dirigidas a garantizar el derecho a la
salud a las mujeres afrodescendientes, ya que hasta el momento, el
acceso a los servicios sociales y, especialmente, los servicios de
salud tiene connotaciones racistas.
Que los Estados promuevan programas especiales que brinden
información y garanticen el pleno disfrute de los derechos
reproductivos de las mujeres afrodescendientes.
Garantizar el pleno disfrute de los derechos sexuales, promoviendo
estrategias que eliminen los estereotipos sobre la sexualidad de las
mujeres afrodescendientes.
Garantizar
la atención, tratamiento y demás servicios a las
mujeres que viven con VIH y SIDA.
La
incorporación de políticas públicas de acciones
afirmativas en favor de las mujeres afrodescendientes orientadas a
disminuir la brecha existente entre mujeres y hombres, del mismo
modo que se considere en las leyes de cuotas una proporcionalidad
para las mujeres afrodescendientes.
La
creación de direcciones o áreas especializadas en
mujeres afrodescendientes, dirigidas por técnicas
afrodescendientes en las Oficinas Gubernamentales o Institutos de
las Mujeres, para impulsar las acciones y los compromisos concretos
de la Conferencia contra el Racismo y de todas las Conferencias y
Cumbres Internacionales en que se han tomado acuerdos a favor de las
mujeres.
Que
la Cooperación Internacional incorpore dentro de sus Agendas
a los Pueblos Afrodescendientes como una prioridad, en donde se
considere a las mujeres afrodescendientes en sus condiciones
particulares y con sus necesidades especiales.
Potenciar
las capacidades productivas de las mujeres afrodescendientes, así
como su inserción exitosa al mercado de trabajo, por medio de
la educación y la capacitación técnica en
actividades que promuevan la equidad de género y la calidad
de vida.
Garantizar
el derecho a los territorios y a los recursos productivos a las
mujeres afrodescendientes en igualdad de condiciones que los hombres
para que participen en la activación económica y
productiva de sus comunidades y pueblos.
La
creación de un Fondo de Desarrollo Regional, así como
Fondos para el Desarrollo Nacional de afrodescendientes que destine
equitativamente los recursos para el desarrollo entre mujeres y
hombres.
Impulsar programas que garanticen el acceso a la educación
formal y técnica a las mujeres afrodescendientes que les
permitan el desarrollo y mejores condiciones de vida. Del mismo
modo, es imperativo eliminar todas las connotaciones racistas de la
currícula educativa.
Promover programas y acciones de corto y mediano plazo que
garanticen el acceso a las tecnologías de comunicación
y desarrollo a las mujeres y pueblos afrodescendientes, buscando
acortar la brecha digital existente.
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