CONFERENCIA MUNDIAL CONTRA EL RACISMO, LA DISCRIMINACIÓN RACIAL, LA XENOFOBIA Y FORMAS CONEXAS DE INTOLERANCIA


DECLARACIÓN DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS

DE AMÉRICA EN QUITO


En el marco del Decenio Internacional para los Pueblos Indígenas, los pueblos y organizaciones indígenas participantes en el Foro de las Américas por la Diversidad y la Pluralidad, reunidos en la ciudad de Quito, Ecuador del 13 al 16 de marzo del 2001, adoptamos las propuestas contenidas en la presente Declaración, siendo las reflexiones y el aporte de las y los participantes, a través de los cuales exigimos el fin del racismo y la discriminación contra nuestros pueblos, y demandamos el reconocimiento pleno de nuestros derechos.

Estas propuestas constituyen nuestras exigencias hacia los Estados y la Comunidad Internacional, basados en la deuda histórica que éstos tienen con nuestros Pueblos Indígenas y deberán ser tomadas en cuenta en el proceso preparatorio y la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y formas Conexas de Intolerancia a realizarse en Durban, Sudáfrica en el 2001.


CONSIDERANDO:

Que, el racismo, la discriminación, la xenofobia y las formas de intolerancia propios de la ideología occidental dominante y que se reflejan en la relación que la sociedad occidental ha mantenido con los Pueblos Indígenas en América, se constituye como un problema histórico que tiene profundas raíces en el colonialismo, la esclavitud de Pueblos enteros, entre hombres y mujeres que comienza con la invasión de 1492 y continúa presente hoy, negando a los Pueblos Indígenas su libre determinación.

Que los Pueblos Indígenas somos poseedores de una riqueza cultural, material, espiritual basada en nuestra cosmovisión que acepta, respeta y valora a todas las culturas y pueblos, por lo que, consideramos necesario contribuir a la unidad en la diversidad y continuar desarrollando procesos que armonicen lo particular y lo universal, a través de un diálogo intercultural expresado en políticas y procesos a nivel local, nacional e internacional.

Que los procesos de construcción democrática en nuestros países, así como los programas orientados a la superación de la pobreza y el avance hacia sociedades más justas y equitativas con una plena vigencia de los derechos políticos, económicos, sociales y culturales, no ha tenido en cuenta el apoyo a los pueblos indígenas, excluyéndonos y marginándonos.

Que la globalización económica y del sistema neoliberal contemporáneos vienen a reactualizar y agudizar la discriminación institucionalizada y sistemática contra nuestros pueblos, perpetuándonos en la agudización de la pobreza y la marginalidad negándonos el derecho a la vida que amenaza de manera integral la supervivencia de los Pueblos Indígenas en todos los aspectos, en nuestras tierras, territorios, nuestra integridad individual y colectiva, nuestra cosmovisión, formas de organización y nuestro patrimonio, valores culturales, espirituales, tradicionales.

Que el despojo de la tierra y territorios significa forzar a gran parte de los pueblos indígenas a una migración a los centros urbanos, incrementando la pobreza la desintegración familiar lo cual afecta especialmente a las mujeres niñas y niños.

Que las manifestaciones del racismo y la discriminación incluyen y se manifiestan, entre otros, en los siguientes hechos:

  1. Los Pueblos Indígenas hemos sido víctimas y seguimos sufriendo actos de genocidio, etnocidio y ecocidio.

  2. La extensión del colonialismo en todas su expresiones siguen despojándonos de nuestros conocimientos ancestrales, el uso de nuestras lenguas, nuestras prácticas culturales y espirituales, de las economías y formas de vida tradicionales de nuestros pueblos; así como de nuestro patrimonio cultural e intelectual, del que hacen parte nuestra espiritualidad, lugares sagrados y los de significación histórica, las prácticas de salud, conocimientos importantes basados en plantas y cultivos tradicionales y ahora también de códigos genéticos humanos, animales y vegetales.

  3. Las prácticas basadas en una ideología de superioridad impuesta desde la sociedad occidental hacia nuestros pueblos, pretenden desaparecer la identidad indígena considerándola inferior, incluyendo procesos de migración que transforman mayorías indígenas en minorías en nuestros propios territorios: la implementación de políticas de esterilización forzadas a hombres y mujeres que impiden nuestro pleno desarrollo.

  4. Los desplazamientos y reubicaciones forzados de Pueblos Indígenas fuera de nuestros territorios por conflictos armados o militarización con el pretexto de lucha de narcotráfico, la explotación de recursos naturales y la ejecución inconsulta de megaproyectos contra la voluntad de nuestros pueblos, atentan contra la vida e integridad de los mismos.

  5. La exclusión de nuestros Pueblos Indígenas de los derechos sociales de salud, educación, acceso a la vivienda, a la formación, capacitación en todos los niveles, así como del empleo, ocasiona la frustración de nuestros planes integrales de vida y nuestro mayor empobrecimiento, generando desplazamiento y desintegración.

  6. A pesar de que algunos Estados dentro de sus Constituciones Políticas nacionales han reconocido las Jurisdicciones Especiales Indígenas, la imposición de la hegemonía de sistemas jurídicos coloniales y neocoloniales desconoce y anula los sistemas jurídicos propios de nuestros Pueblos Indígenas y reproduce la discriminación sistemática sufrida por los pueblos indígenas.

  7. La indefensión de los indígenas ante la justicia se encuentra agravada por el desconocimiento de las leyes y la falta de acceso adecuado a los tribunales, una defensa en los propios idiomas y la negación del principio del debido proceso.

  8. Los sistemas educativos de comunicación, así como prácticas religiosas impuestas, son transmisores y generadores del racismo, discriminación y menoscabo de los Pueblos Indígenas, excluyen nuestro pensamiento, idioma, espiritualidad, ciencia y tecnología propios, y terminan afectando la identidad y el desarrollo de nuestros pueblos.

  9. El desconocimiento que se tiene del aporte de las mujeres indígenas en la contribución como generadoras de vida, transmisoras de cultura y aporte al cambio y al sustento indígena han generado la falta de respeto a la identidad, desconocimiento, de las prácticas culturales tradicionales de los pueblos indígenas.


POR LO TANTO:

Los Pueblos Indígenas llamamos a construir una nueva forma de relación con los Estados y sus gobiernos, para definir formas de coexistencia fundadas en el respeto a nuestra libre determinación, a la diversidad social, cultural, espiritual, lingüística, de ordenamiento jurídico territorial y organizativo entre Pueblos Indígenas, y entre éstos y los Estados.

Los Pueblos Indígenas de América exigimos a los organismos internacionales, a los Estados y sus gobiernos, incorporar las siguientes medidas, que deberán llevarse a efecto con nuestra más amplia y efectiva participación:

  1. Acciones Legales

      1. Exigimos que la comunidad internacional, la ONU y la OEA, reconozcan que los Pueblos Indígenas somos PUEBLOS en el sentido que este término tiene en el Derecho Internacional. A este respecto, urgimos la aprobación del proyecto de Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas, aprobado por la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías en su Resolución 1994/45., así como el proyecto de Declaración Americana, una vez sean consensuados con los Pueblos Indígenas.

      2. Exigimos que los Estados reconozcan los avances y espacios abiertos por la lucha de los Pueblos Indígenas en diversos mecanismos e instancias del sistema internacional. Expresamos nuestra satisfacción por la creación del Foro Permanente para los Pueblos Indígenas, organismo adscrito al Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, y nuestro compromiso para impulsar activamente su pronta constitución y puesta en marcha, garantizando una amplia y genuina participación de los Pueblos Indígenas para lograr una composición representativa que contribuya al avance unitario del Movimiento Indígena y la preservación de los espacios conquistados hasta el presente, en particular, la del Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas.

      3. Exigimos que los Estados reconozcan los derechos indígenas en sus respectivas constituciones políticas, y demás normativas. Estos derechos deben comprender el derecho a nuestras tierras, territorios y sus recursos naturales, a ejercer y desarrollar nuestros propios sistemas jurídicos y sus facultades jurisdiccionales y a decidir sobre nuestro propio desarrollo político, económico, social, espiritual y cultural, y el de nuestras instituciones y autoridades tradicionales.

      4. Exigimos a los Estados que incorporen en sus ordenamientos jurídicos los derechos colectivos de los Pueblos Indígenas y garanticen su plena aplicación sancionando penalmente toda conducta ofensiva, excluyente, discriminatoria y racista respecto de los Pueblos Indígenas

      5. En los Estados en que se han negociado y suscrito Tratados entre éstos y los Pueblos Indígenas, exigimos que los derechos en ellos reconocidos sean elevados a los más altos rangos de sus respectivas legislaciones.

      6. Exigimos que los gobiernos suscriban, ratifiquen y/o apliquen plenamente los siguientes convenios y tratados internacionales: "Convenio 169 de la OIT, la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial, y la Formulación de la Declaración prevista en el Artículo 14", "Convención Internacional para la Protección de los derechos de Todos los Trabajadores Migrantes y sus Familiares", "Convenio sobre los Derechos de los Niños", "Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer" y la "Convención para Prevenir, Sancionar y Eliminar la Violencia contra la Mujer".

      7. Exigimos la formulación, reformulación y puesta en práctica de políticas y legislaciones sobre los trabajadores migrantes indígenas y mujeres, jóvenes, niñas y niños por parte de los Estados, con amplia participación de sus organizaciones y otras entidades vinculadas a la temática, que establezcan la plena vigencia de los derechos humanos fundamentales de las poblaciones migrantes y los servicios migratorios que correspondan en ese contexto.


  2. Participación Política y Social

      1. Exigimos que los Estados impulsen y aseguren reformas políticas que permitan una participación plena y efectiva y representación de los Pueblos Indígenas en la estructura de un nuevo modelo de Estado.

      2. Exigimos que los Estados garanticen el pleno ejercicio y desarrollo de las instituciones y autoridades indígenas, respetando la forma de organización social y territorial propia de los Pueblos Indígenas, y que su opinión sea determinante para la adopción de decisiones sobre políticas que los afecten.

      3. Exigimos que se adopten políticas y acciones públicas que tomen en cuenta las especificidades culturales de los Pueblos Indígenas a las que van dirigidas, que incluyan políticas a favor de desarrollo de la familia indígena.

      4. Exigimos que los Estados asignen y reorienten la inversión de los recursos suficientes en los respectivos presupuestos nacionales para el fortalecimiento de las comunidades y organizaciones representativas de los Pueblos Indígenas, en la lucha por la erradicación de todas las formas de racismo y pobreza, por la afirmación de sus derechos inalienables, en los niveles local, nacional, regional e internacional con la participación plena y efectiva de los pueblos indígenas.


  3. Educación, Cultura y Comunicación

      1. Exigimos que los Estados que han saqueado el patrimonio tangible e intangible, fuentes históricas, archivos e investigaciones de América, restituyan a sus lugares de origen o se indemnicen los daños causados.

      2. Exigimos a los Estados el apoyo político y económico para el desarrollo de los procesos de educación intercultural, bilingüe, y sus propios sistemas de educación e idiomas promoviendo programas y políticas educativos y de comunicación deben promover una relación integral del ser humano con la naturaleza.

      3. Exigimos que los organismos internacionales y los gobiernos de los Estados permitan que las organizaciones y Pueblos Indígenas cuenten con medios de comunicación propios y tengan amplio acceso a los medios de comunicación públicos y privados.

      4. Exigimos que cese la explotación de las imágenes culturales de los pueblos indígenas, en especial la de las mujeres indígenas así como demandamos la eliminación de los estereotipos negativos de nuestra identidad, idioma, costumbres y tradiciones, que son promovidos por los diversos medios de comunicación.


  4. Conclusiones Finales

      1. Reafirmamos nuestra voluntad y compromiso de trabajar en conjunto con otros pueblos y sectores afectados por estos mismos fenómenos, conscientes de que sólo la articulación y la alianza entre los actores interesados podrán contribuir a forjar una comunidad internacional libre de racismo.

      2. Socializar y dinamizar los planes locales, nacionales y regionales de acción contra el racismo y la discriminación que incorporen los programas de acción que surjan de la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y Formas Conexas de Intolerancia del año 2001.

      3. Reafirmamos nuestra decisión de no dejar impunes los crímenes cometidos contra los pueblos indígenas del mundo, incluyendo la violencia sexual, recurriendo a los tribunales e instancias nacionales e internacionales en cada caso.



Dado en la ciudad de Quito, a los 16 días del mes de marzo del 2001, en ocasión al Foro de las Américas por la diversidad y la pluralidad.

Nota: Estamos de acuerdo que los aspectos señalados a continuación son importantes; sin embargo consideramos que se traduzca en una resolución independiente, como reconocimiento a la lucha de cada uno de los pueblos indígenas.

  1. Los Pueblos Indígenas de las Américas:

Saludamos la victoriosa movilización de los Pueblos Indígenas ecuatorianos, liderando la lucha de todo su pueblo, en demanda de una política participativa, de reconocimiento de la pluralidad y de promoción de un desarrollo con justicia y equidad.

Saludamos, igualmente, la marcha de los indígenas zapatistas de México en pos de hacer respetar sus derechos y la adopción de un marco jurídico y político idóneo para garantizar su derecho a la autonomía y la justicia social.

Condenamos el incumplimiento de los acuerdos de Paz en Guatemala y la burla de que han sido objeto los Pueblos Indígenas, principales víctimas del conflicto que ensangrentó a ese país hermano por más de tres décadas.

Condenamos la represión en contra de líderes indígenas y sus pueblos en: Ecuador, Honduras, Chile, México, Perú, Bolivia, Guatemala y otros países de la región.

Condenamos el Plan Colombia y el programa de "coca cero" en Bolivia, , apoyados por los Estados Unidos, que traen consigo más represión, militarización y sufrimiento para los Pueblos Indígenas y no Indígenas, con riesgo de que puedan constituirse en problemas regionales de imprevisibles consecuencias.

Alertamos sobre la existencia de grupos racistas violentos en Argentina y otros países de la región, que están atacando y sembrando terror en las comunidades de inmigrantes, muchos de ellos indígenas, llegando incluso a atacar a familias y asesinar a personas.


Quito, 15 de marzo de 2001.




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