(Síntesis editada por el Comité Organizador)

Plan de Acción

Foro de las Américas por la Diversidad y la Pluralidad

Quito, 13-16 de marzo de 2001


Con el convencimiento de que la construcción de sociedades plurales y diversas, constituye el principal eje propositivo para erradicar el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y todas las formas de intolerancia:

El Foro de las Américas por la Diversidad y la Pluralidad, celebrado en Quito (Ecuador), del 13 al 16 de marzo de 2001, reconociendo y asumiendo todos los avances y compromisos conquistados en Santiago de Chile, según constan en la Declaración Final de la Conferencia Ciudadana; reconociendo el documento aprobado por los gobiernos durante la PrepCom Regional de Chile como una plataforma para el avance a nuevas conquistas; asumiendo la necesidad de incorporar como base metodológica y eje transversal la perspectiva de género; asumiendo que una vía eficaz para erradicar la intolerancia es la educación plural y diversa, desarrollando el pensamiento, sentimiento y acción hacia una cultura de paz; asumiendo colectivamente el compromiso de desplegar acciones conjuntas, encaminadas a crear una nueva sociedad global, basada en: principios de diversidad y pluralismo; en el reconocimiento de la interculturalidad y pluriculturalidad y autonomía de los pueblos; en la justicia histórica, ampliamente reclamada por los pueblos indígenas, afrodescendientes, pueblo Rom, nacionalidades oprimidas dentro de un Estado o por origen étnico, personas mestizas y de descendencia asiática, mujeres, migrantes, personas desplazadas internas y refugiadas, y así como por los diversos actores sociales como lesbianas, gays, bisexuales, transgénero; personas de la tercera edad, niñas/os, adolescentes, jóvenes, discapacitadas/os, comprometidos en la lucha contra todas las formas de discriminación e intolerancia.

Reconociendo que la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y otras Formas Relacionadas de Intolerancia, convocada por la ONU, que se celebrará en Sudáfrica del 31 de agosto al 7 de setiembre del año 2001, enfoca problemáticas estructurales e históricas, y que sólo logrará sus propósitos con la participación amplia, consensual y decidida de la sociedad civil en su conjunto, decidimos adoptar el siguiente PLAN DE ACCIÓN Y SEGUIMIENTO DE LAS AMÉRICAS, el mismo que será encaminado hacia dicha Conferencia.


Resolvemos:

1. Exigir a los Estados la adhesión, respeto y cumplimiento de los principios, normas, reglas e instrumentos internacionales y mecanismos de protección, relativos a la promoción de los derechos humanos, en particular la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración de los Derechos Humanos, universales, indivisibles e interdependientes, basados en principios de no-discriminación y equidad, en que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y que toda persona puede invocarlos sin distinción alguna. Estos derechos están contenidos en los siguientes instrumentos internacionales:

La Declaración Universal de los Derechos Humanos; la Convención Americana de Derechos Humanos; el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial; la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación hacia la Mujer y su Protocolo Facultativo; la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer; la Plataforma de Acción Mundial de Beijing; el Estatuto de Roma; la Declaración de Viena y su Programa de Acción; la Convención de los Derechos del Niño; la Convención de Naciones Unidas de los Refugiados; la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de todos los Trabajadores Migrantes y sus Familias; la Convención Interamericana contra todas las Formas de Discriminación a las Personas Discapacitadas; el artículo 8J de la Convención sobre Diversidad Biológica; la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles Inhumanos o Degradantes; la Convención para la Prevención del Delito de Genocidio; así como los diversos convenios y recomendaciones de la OIT contra la Discriminación Racial, la Igualdad de Trato y Oportunidades para los Trabajadores Migrantes y sus Familias, especialmente el Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes y el Convenio 111 que asegura la eliminación de todas las formas de discriminación en el campo del empleo y ocupación.

2. Exigir que los Derechos enunciados en los Instrumentos Internacionales de Derechos Humanos sean plenamente aplicables a las poblaciones de los países en proceso de autodeterminación y relaciones coloniales.

3. Exigir a la ONU que urja a sus Estados Partes para que ratifiquen todos los instrumentos internacionales y sus Protocolos Facultativos pertinentes para la protección de los derechos humanos, fundamentalmente para garantizar la vigencia de los derechos colectivos y asegurar la no-discriminación contra toda persona y la protección de sus derechos integrales y dignidad.

4. Exigir a los Estados, la adecuación de las legislaciones nacionales con los Pactos y Convenios Internacionales orientados a eliminar la discriminación racial, la xenofobia y toda forma de intolerancia; como también con los instrumentos internacionales de defensa de los derechos humanos individuales y colectivos: civiles, políticos; económicos, sociales, culturales y al desarrollo.

5. Exigir que la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y otras Formas Relacionadas de Intolerancia, declare las diversas formas de discriminación tales como, racismo, discriminación racial, xenofobia, sexismo, lesbofobia y homofobia, como crímenes de lesa humanidad.

6. Urgir a la ONU, el nombramiento de un Relator Especial; así como a la OEA, el nombramiento de un Relator adscrito al Sistema Interamericano Contra la Discriminación Racial.

7. Exigir a los Estados el reconocimiento de que los pueblos indígenas, pueblo afrodescendiente y pueblo Rom son sujeto de derecho colectivo, el cual debe ser considerado como condición inalienable de su dignidad e identidad histórica y cultural. Ello implica, de modo indiscutible, la vigencia del derecho a su autodeterminación, el disfrute de sus recursos, conocimientos y control de sus territorios.

8. Exigir que la comunidad internacional, la ONU y la OEA reconozcan que los pueblos indígenas son pueblos en el sentido que este término tiene en el derecho internacional.

9. Urgir a los Estados a adoptar de manera expedita el texto actual de la Declaración de la ONU de los Derechos de los Pueblos Indígenas, demostrando su voluntad política para terminar con la discriminación hacia los pueblos indígenas. De igual manera, exigir a los Estados Americanos a priorizar la aprobación de una Declaración Interamericana de los Derechos de los Pueblos Indígenas, con plena participación de las/los representantes de dichos pueblos en el conjunto del sistema interamericano.

10. Exigir a los Estados que ratifiquen y apliquen el Convenio 169 de la OIT sobre pueblos indígenas y tribales, procurando mejoras en procedimientos posteriores y garantizando el monitoreo permanente por parte de los pueblos indígenas.

11. Exigir a la ONU y a la OEA, la elaboración y aprobación de la “Declaración de los Derechos del Pueblo Afrodescendiente de las Américas”.

12. Exigir a los Estados y a la ONU que reconozcan que las / los afrodescendientes han sido por siglos víctimas de racismo, discriminación racial, esclavitud y de negación histórica de muchos de sus derechos. Exigir que sean tratados/as con equidad y respeto a su dignidad, que no sean sujetos de discriminación alguna por su origen, cultura, color de piel y/o condición social.

13. Recomendar a la ONU la elaboración de una Convención sobre los Derechos del Pueblo Rom, una Declaración y un Foro Permanente, con una composición mixta y equitativa y con un mandato amplio que incluya los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales; y facilite el diálogo entre los Estados Partes de la ONU, las agencias internacionales y organismos especializados del sistema de la ONU, sobre temas e intereses que afecten al pueblo Rom. Asimismo, llamar a la OEA a elaborar y aprobar una Declaración Interamericana de los Derechos del Pueblo Rom de las Américas con la participación de sus representantes.

14. Urgir a la ONU a diseñar instancias, mecanismos y procedimientos que posibiliten la participación plena del pueblo Rom en condiciones de igualdad frente a los Estados.

15. Instar a la ONU a declarar el día 8 de Abril como el Día Internacional del Pueblo Rom.

16. Urgir a los Estados Partes que, en la Declaración y Plan de Acción de la Conferencia Mundial contra el Racismo, se reconozca la historia de personas de descendencia asiática en las Américas, caracterizada a menudo por la discriminación sistémica y abierta que viola sus derechos humanos y confirma con profunda preocupación el hecho de que continúan sujetas a actos de violencia, al racismo, discriminación racial y xenofobia.

17. Urgir a los Estados y a la Comunidad Internacional a tener presente la doble o múltiple discriminación que afecta a las mujeres de los pueblos indígenas, pueblo afrodescendientes y pueblo Rom, y de poblaciones discriminadas, como migrantes, lesbianas, bisexuales, transgénero, discapacitadas y de distintas condiciones de salud, lo que tiene particular relevancia en lo relativo al otorgamiento de recursos dirigidos a disminuir la brecha racial, de género y generacional, así como para la aplicación de los Instrumentos Internacionales que garantizan la igualdad entre los géneros.

18. Urgir a los Estados a reconocer que las mujeres indígenas, afrodescendientes y romaníes son objeto de formas específicas de discriminación racial, que se conjuga con la xenofobia en el contexto de la migración y desplazamiento.

19. Recomendar a las Naciones Unidas la elaboración de una Carta Universal de los Derechos de las/los Jóvenes.

20. Instar a la ONU a incorporar en los instrumentos de derechos humanos el respeto a la libre orientación sexual y sancionar la imposición de cualquier modelo de vida basado en la intolerancia y la negación de la libertad, autonomía y dignidad de las personas.

21. Recomendar a la ONU la elaboración de una Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación por Orientación Sexual.

22. Llamar a la ONU para que urja a sus Estados miembros la ratificación de la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de los Trabajadores Migrantes y sus Familias.

23. Urgir a los Estados la ratificación de la Convención Interamericana para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra las Personas con Discapacidad.

24. Instar a la OEA para la creación de una instancia regional de cooperación, coordinación y gestión asociada de dichos organismos, para atender la temática de la discapacidad.

25. Exigir que los Estados diseñen e implementen políticas integrales y pluralistas de forma participativa, orientadas a eliminar los privilegios históricos sustentados y promovidos por la ideología de la supremacía de la raza blanca, que constituye un componente fundamental del racismo estructural, y se expresa tanto en la acumulación de riqueza, poder y status de ese grupo, como a través del mantenimiento de aparatos coercitivos que garantizan su dominio.

26. Urgir a los Estados para que establezcan en sus Constituciones, cláusulas que garanticen la no-discriminación y el goce de todos los derechos individuales y colectivos para todas las personas, sin distinción de raza, etnia, género, edad, orientación sexual, lengua, religión, origen nacional, situación migratoria, social, económica, expresión artística, trabajo u ocupación, condición de salud y de discapacidad, y otras diversidades. Asimismo, urgir a los Estados a que deroguen todas las leyes que promueven alguna forma de discriminación.

27. Exigir a los Estados, las instituciones nacionales, organismos regionales e internacionales, y sensibilizar a los diversos estamentos de la sociedad, a reconocer que el racismo, discriminación racial, xenofobia, sexismo, lesbofobia, y homofobia, cuyo impacto se incrementa cada día, tienen raíces históricas y coloniales, que han resultado en la estructuración de un mundo discriminatorio e impune, que puede ser transformado con la erradicación de esa impunidad. Para este fin, que establezcan legislaciones para sancionar y penalizar todas las formas de discriminación y sus prácticas, individuales y colectivas, así como mecanismos para garantizar el cumplimiento de las leyes existentes.

28. Exigir que los Estados y a la ONU reconozcan que la esclavitud constituye un crimen de lesa humanidad, cuyo legado ha contribuido a la permanencia del racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas de intolerancia relacionadas, contra las/los afrodescendientes a lo largo de las Américas y el resto del mundo. Las consecuencias nefastas de la esclavitud se encuentran en la raíz de las situaciones de profunda desigualdad social y económica de que son, generalmente, víctimas las/los afrodescendientes en las Américas, así como las personas afrodescendientes en la diáspora a lo largo del mundo.

29. Recomendar a los Estados Partes de la ONU que incluyan en el concepto de intolerancia la invisibilización, violaciones a los derechos sociales, económicos, políticos, culturales y sexuales basados en relaciones de poder inter-generacionales.

30. Denunciar de manera sostenida las manifestaciones de antisemitismo, anti- islamismo y hostilidad hacia el pueblo Rom, árabes, asiáticos y otros pueblos, culturas y poblaciones discriminadas.

31. Llamar a la Conferencia Mundial contra el Racismo a reconocer que parte de las raíces históricas del racismo, la discriminación racial y la intolerancia encuentran su origen en la Iglesia Cristiana occidental, en tanto asumió el rol central en el desarrollo del racismo religioso y cultural en el mundo, produciendo el aparato ideológico religioso que sostuvo la jerarquía racial de dominación y contribuyó a la estructuración de un mundo discriminatorio.

32. Exigir que la Iglesia Cristiana occidental reconozca la responsabilidad histórica sobre su participación en la construcción del actual orden injusto y sin equidad, sostenido por el dominio racial. La Iglesia debe, de igual manera, rendir cuentas, junto con los gobiernos y agencias internacionales, por los crímenes cometidos contra la humanidad. Dada la responsabilidad histórica, se urge a la Iglesia Cristiana occidental a participar plenamente en los esfuerzos de reparación a los pueblos indígenas, pueblo afrodescendiente y pueblo Rom que han sido víctimas de la discriminación racial, la xenofobia y otras formas de intolerancia.

33. Exigir que los Estados y Organismos Internacionales establezcan y hagan cumplir las sanciones a los genocidas, ecocidas y etnocidas, que basándose en ideologías segregacionistas, justifican la discriminación racial, de género, etaria, étnica, religiosa, de orientación sexual, cultural, por estatus migratorio y desplazamientos.

34. Exigir a los Estados a poner fin a la presión sistemática aplicada amparándose en argumentos legales y administrativos para privar a los pueblos indígenas y pueblo afrodecendiente de sus tierras y recursos naturales, que han acarreado como resultado altos niveles de pobreza; la destrucción de familias, culturas y ecosistemas; el desplazamiento interno y la migración.

35. Exigir a los Estados, en el marco de los acuerdos de reciprocidad entre ellos, el reconocimiento de la libre circulación de personas y los derechos humanos de las personas migrantes y desplazadas y garantizar la regularización de su status jurídico-legal; incluyendo el acceso a la residencia permanente y a la ciudadanía, con especial atención a las víctimas de persecución religiosa, política, por orientación sexual, y otras formas de intolerancia.

36. Urgir a los Estados y al sistema de la ONU la implementación inmediata de una amnistía total para las personas migrantes indocumentadas a fin de regularizar su status, como también derogar cualquier reglamento o legislación que penalice la condición de estas personas o las califique de ilegales.

37. Demandar a los Estados la adopción de legislaciones y políticas migratorias orientadas a garantizar el pleno ejercicio de los derechos humanos de las personas migrantes, documentadas o no.

38. Urgir a los Estados a tomar en cuenta los aportes que realizan las personas migrantes a las economías de los países receptores en la revisión de las políticas migratorias que actualmente desfavorecen a las personas migrantes, y reformularlas dentro del contexto de integración socioeconómica y cultural de las naciones.

39. Instar a los Estados para que formulen normas y legislaciones que faciliten el libre tránsito del pueblo Rom a través de las fronteras internacionales y garanticen las condiciones necesarias para que la forma de vida nómade e itinerante que conservan muchos grupos familiares pueda ser sostenible en el tiempo; entre ellas adecuar y proteger lugares seguros para que se instalen los campamentos para el desarrollo normal de su forma de vida.

40. Exigir a los Estados que tomen medidas para contrarrestar las dimensiones racistas y xenofóbicas que se expresan en los casos de desplazamiento forzado, en los cuales intervienen los ejércitos, los diversos actores en conflictos armados, grupos paramilitares, compañías multinacionales y narcotraficantes.

41. Exigir a los Estados para que tomen las medidas necesarias para asegurar que ninguna persona será expulsada, extraditada o enviada a otro Estado, si existen fundamentos sustanciales para creer que él o ella estará en peligro de ser sujeto a tortura o persecución por razón de raza, opinión política, nacionalidad, religión, orientación sexual o membresía a grupo particular y/o social.

42. Exigir a los Estados e instancias nacionales e internacionales que se legisle como delito grave el tráfico de personas, incluyendo servidumbre, trabajos forzados, esclavitud, explotación sexual y tráfico de órganos. Exigir que se sancione a los perpetradores y se proteja los derechos humanos de las víctimas de este crimen; particularmente de mujeres y niñas/os.

43. Exigir a los Estados que establezcan mecanismos nacionales encargados de monitorear, capacitar, promover e impulsar la protección de los derechos humanos; y que estas acciones sean compartidas por diferentes actores a nivel nacional, tales como: educadoras/res, promotores/ras de salud, medios de comunicación y difusión, al igual que los/as profesionales que trabajan a nivel gubernamental en el sistema judicial y en los cuerpos legislativos.

44. Exigir que los Estados capaciten y sensibilicen a quienes imparten justicia acerca de la naturaleza de la discriminación hacia los pueblos indígenas, pueblo afrodescendiente y pueblo Rom, así como la situación específica de carácter cultural, lingüísticos social y político - organizativo de estos pueblos.

45. Exigir a los Estados el reconocimiento y respeto al ejercicio y desarrollo de los diversos sistemas jurídicos de los pueblos indígenas, el pueblo afrodescendiente y pueblo Rom y fortalecer la administración de justicia según sus prácticas ancestrales.

46. Llamar a los Estados y a la comunidad internacional a reconocer que las víctimas de racismo, xenofobia, sexismo, lesbofobia, homofobia, y de discriminación por estrato social, trabajo sexual, por edad, discapacidad y condición de salud, son víctimas de brutalidad policial y perciben un trato discriminatorio grave tanto en los procesos legales y judiciales como en los procedimientos policiales.

47. Exigir a los Estados desarrollar legislación, políticas y programas para prevenir el trato discriminatorio que ha resultado en el encarcelamiento, procesamiento judicial y penal, e incluso en la pena de muerte, de en un número desproporcionado de personas de los pueblos y poblaciones discriminadas.

48. Exigir que los Estados y las agencias internacionales desarrollen actividades de recolección, compilación y diseminación de datos desagregados por raza, color de la piel, nacionalidad, etnicidad, género, orientación sexual, edad, discapacidad, tipo de trabajo u ocupación, sobre la aplicación de la justicia, especialmente con relación a todo tipo de delito y sanción, entre ellos la aplicación de la pena de muerte.

49. Exigir que los Estados y entidades internacionales reconozcan las instancias ciudadanas de monitoreo y denuncia de las condiciones carcelarias, que afecta a los pueblos indígenas, el pueblo afrodescendiente, el pueblo Rom y culturas discriminadas y migrantes, con pleno acceso a las penitenciarías y centros de detención; y garantías para el ejercicio de esta función. Asimismo, prestar atención a las condiciones carcelarias de otras poblaciones discriminadas, como: mujeres, lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, personas de la tercera edad, jóvenes, trabajadoras/es sexuales y personas desplazadas, refugiadas, judíos, árabes, asiáticos, islámicos.

50. Exigir de los Estados la abolición definitiva de la pena de muerte, porque es contraria a todos los principios e instrumentos de los derechos humanos, cuya aplicación está además sesgada por prejuicios racistas y xenofóbicos. 51. Exigir que los Estados provean de adecuada defensa legal a los pueblos y poblaciones discriminadas quienes, por lo general, también ven limitadas sus posibilidades de ejercer su defensa. Asimismo, exigir a los Estados y a los organismos, nacionales, regionales e internacionales, la asignación de recursos destinados a fortalecer y crear redes ciudadanas de defensa y promoción legal, que hagan exigibles los derechos de los pueblos y poblaciones discriminados.

52. Exigir a los Estados brindar todos los servicios jurídicos que permita la defensa adecuada y equitativa a las personas migrantes sujetas a procesos legales.

53. Exigir a los Estados a crear, en forma transparente y autónoma, y proveer los recursos para la implementación de Defensorías del Pueblo, con el mandato específico de atender a las víctimas de racismo, xenofobia y de otras formas de intolerancia tales como el sexismo, lesbofobia, homofobia y discriminación por edad.

54. Denunciar la utilización de todas las formas de violencia incluyendo la violencia sexual como arma de guerra en conflictos armados, en particular, en contra de las mujeres y niñas/os indígenas. Apoyar los esfuerzos internacionales de penalizar la violencia sexual en el contexto de conflictos armados.

55. Demandar a los organismos internacionales a garantizar el respeto irrestricto de los derechos humanos de las/os niñas/os y adolescentes en los conflictos armados.

56. Exigir a los Estados el respeto de los derechos humanos, acordar pronta asistencia y canalizar los recursos apropiados para auxiliar a los pueblos y personas forzados a desplazarse internamente, especialmente a los niñas/os, adolescentes, jóvenes, mujeres, personas de tercera edad, personas con discapacidad, o con diferentes condiciones de salud, que son sujeto de formas específicas de violencia en ese marco.

57. Exigir a los Estados y sistema de la ONU el respeto, fortalecimiento y promoción de la ciudadanía plena y universa, así como garantizar la plena participación política de los pueblos indígenas, el pueblo afrodescendiente, el pueblo Rom y culturas discriminadas, en los poderes locales, nacionales e internacionales.

58. Demandar a los Estados Partes que en las instancias de toma de decisiones, diseño e implementación de políticas orientadas a erradicar todas las formas de discriminación incluyan a los pueblos indígenas, pueblo afrodescendiente y pueblo Rom y culturas discriminadas, así como a migrantes, personas desplazadas, discapacitadas, lesbianas, gays, transgénero, jóvenes, personas de tercera edad, trabajadoras/es sexuales.

59. Exigir a los Estados incluir a las personas migrantes en el delineamiento de políticas, reformas o enmiendas relativas a las leyes migratorias, y a permanecer vigilantes para que dichas elaboraciones se hagan dentro de los principios de la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de los Trabajadores Migrantes y sus Familias.

60. Exigir a los Estados y la ONU, el reconocimiento del rol y autonomía de las ONG, así como la asignación de fondos para implementar programas y proyectos orientados a la erradicación de todas las formas de discriminación.

61. Instar a las Organizaciones No Gubernamentales para que, conjuntamente con los pueblos y poblaciones, sumen sus voces a favor de la campaña internacional emprendida por diversos sectores para demandar la ratificación de los Convenios e Instrumentos Internacionales sobre Derechos Humanos.

62. Urgir a los Estados a reconocer la objeción de conciencia y a erradicar del servicio militar las prácticas que no respeten el pleno desenvolvimiento de los seres humanos, especialmente de la niñez, adolescencia y juventud, desconociendo su ética, religión, orientación sexual y conciencia, costumbres milenarias; y las conductas y prácticas etnocentristas, xenófobas, sexistas, intolerantes y discriminatorias.

63. Exigir a los Estados y organismos internacionales que reconozcan y respeten el derecho de los pueblos a la reparación histórica, a través de la adopción de políticas inmediatas para eliminar la brecha proveniente del racismo estructural, cuyo alcance tiene que ver con el resarcimiento económico y psico-social de los pueblos discriminados; la valoración de las diversas culturas y cosmovisiones; el acceso universal y goce del conjunto de derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales; y de manera especial del derecho al desarrollo con identidad. Exigir igualmente que, de ahora en adelante, los Estados y la Comunidad Internacional se comprometan a establecer políticas y acciones que contemplen reparaciones a las víctimas de discriminación racial, de xenofobia y de cualquier forma de intolerancia.

64. Exigir a los Estados a que cesen el despojo y la explotación de los territorios y los recursos naturales de los pueblos indígenas, que los territorios ancestrales usurpados sean devueltos e implementen programas de desarrollo que apunten a mejorar las condiciones económicas y sociales.

65. Demandar a los Estados incluir en el Plan de Acción de la Conferencia Mundial, la reparación, recuperación y titulación de los territorios y reconocimiento de la deuda histórica con los pueblos indígenas y afrodescendientes. Exigir la inmediata puesta en marcha de planes, programas, proyectos y estrategias de desarrollo de mediano y largo plazo. .

66. Exigir a los Estados la compensación a las poblaciones de desplazados por la pérdida de territorios.

67. Demandar a los Estados realizar las negociaciones correspondientes para la condonación de la deuda externa como forma de reparación a los pueblos indígenas, al pueblo afrodescendiente y pueblo Rom y culturas discriminadas, de manera que los Estados brinden mayores oportunidades para cerrar la brecha de las desigualdades civiles, políticas, económicas, sociales y culturales.

68. Exigir que los Estados reorienten los recursos económicos destinados al pago de la deuda externa hacia la reparación a aquellos pueblos afectados por la discriminación.

69. Exigir a los Estados, la ONU y OEA que la voluntad política para combatir el racismo, discriminación, xenofobia y formas relacionadas de intolerancia, se manifieste mediante la adopción de un enfoque integral y colectivo en reparaciones, compensaciones y otras medidas, que beneficien directamente al pueblo afrodescendiente.

70. Exigir a los Estados la creación de políticas de acción afirmativa para pueblos indígenas y afrodescendientes, como parte de las políticas públicas y las políticas de desarrollo, en el ámbito nacional y regional, que englobe: la vivienda, patrimonio cultural, acceso a la justicia, salud y, de manera especial, la participación política plena con cuotas porcentuales de participación en las estructuras ejecutivas, legislativas y judiciales de los gobiernos nacionales; cuotas porcentuales en la selección y promoción de los empleados en las empresas privadas; de comunicación y gubernamentales; cuotas porcentuales de participación en el sistema educativo, particularmente en la docencia de escuelas primarias, secundarias y educación universitaria.

71. Demandar a la ONU, para que en el marco de la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia, y otras Formas Relacionadas de Intolerancia, se pronuncie por la humanización del proceso de globalización y promueva medidas efectivas y concretas que reviertan el deterioro de las condiciones económicas, sociales y culturales de los pueblos indígenas, el pueblo afrodescendiente, el pueblo Rom, como también de los sectores populares y sociales más vulnerables.

72. Demandar a la Comunidad de Naciones a reconocer que el enfoque predominante en el proceso de globalización, agudiza y genera nuevas formas de desigualdades entre los Estados y al interior de los mismos, contraviniendo así a los esfuerzos que se llevan a cabo en materia de lucha contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia. En consecuencia, demandar cambios estructurales encaminados a establecer una mayor equidad.

73. Demandar que el Plan de Acción de la Conferencia Mundial contra el Racismo tome medidas urgentes para revertir la situación que afecta a las personas migrantes en el contexto de la globalización, cuya mano de obra es instrumentalizada en función de las necesidades del sistema económico, conculcando sus derechos económicos, sociales y culturales.

74. Exigir a los Estados combatir el trabajo en condiciones de explotación de niñas/os y adolescentes.

75. Exigir a los Estados que reconsideren la aplicación del modelo económico neoliberal y reconozcan las diversas propuestas alternativas y de desarrollo sustentadas por los pueblos indígenas, afrodescendientes y otros sectores.

76. Exigir a los Estados el cese de la imposición de medidas económicas unilaterales, intolerantes a la diversidad de proyectos sociales y culturales, que afectan principalmente a los pueblos indígenas, l pueblo afrodescendiente, el pueblo Rom y culturas discriminadas

77. Mantener las movilizaciones y la presión en rechazo al modelo económico neoliberal dominante y globalizado y sus organismos financieros internacionales que agrava el racismo, la exclusión, la desigualdad social, económica, política y cultural, degrada el medio ambiente, agota los recursos naturales y agudiza el racismo ambiental.

78. Exigir a la ONU la toma de acciones inmediatas para garantizar la democratización de las Instituciones Financieras Internacionales y la reorientación de su labor hacia el bienestar humano, con énfasis principal en la búsqueda de equidad para los pueblos, países, nacionalidades y sectores discriminados.

79. Exigir a la Organización Mundial de Comercio para que, en consulta con la sociedad civil, elabore códigos de conducta para las corporaciones transnacionales e incorpore cláusulas antidiscriminatorias en los tratados comerciales y de integración regional y extra-regional que suscriben. Exigir que la aplicación de estos tratados sea monitoreada por los gobiernos y la sociedad civil.

80. Urgir a la Asamblea General de la ONU, que califique como crimen de lesa humanidad aquellas políticas promovidas e impuestas por las Instituciones Financieras Internacionales, que se revierten en masivas violaciones de los derechos económicos, sociales y culturales de los sectores excluidos en los países donde son implementadas.

81. Exigir a los Estados la penalización y la prohibición al acceso a licitaciones gubernamentales a empresas privadas que no tengan políticas y planes de acción afirmativa específicamente adecuadas para el combate al racismo, la discriminación racial, la xenofobia, el sexismo y el no respeto a la diversidad cultural. Asimismo, establecer incentivos a quienes las tengan.

82. Exigir a las Instituciones Financieras Internacionales la implementación de políticas para programas de inversiones y prestamos dirigidos al desarrollo de las comunidades afrodescendientes y en especial, la constitución de fondos de capital semilla para promover el desarrollo integral en los próximos treinta años.

83. Urgir a los organismos multilaterales, a crear un impuesto internacional a las transacciones financieras especulativas (la Tasa Tobín), dirigido a la creación de un fondo especial de la ONU para el desarrollo humano, sustentable, efectivo, sin discriminaciones. Este fondo deberá ser utilizado prioritariamente para la implementación de acciones para la eliminación del racismo, la discriminación racial, la xenofobia y otras formas relacionadas de intolerancia, como también para las reparaciones históricas a los pueblos.

84. Instar al cumplimiento del compromiso de los países desarrollados de contribuir con el 0.7% de su PBI al desarrollo de los otros países, canalizando esos recursos a través de un fondo especial administrado de modo democrático por la comunidad internacional.

85. Hacer un llamado a la Conferencia Mundial contra el Racismo, que se pronuncie a favor de la suspensión del pago de capital e intereses de la deuda externa pública de los países pobres, hasta que se instituya y ejecute una auditoria internacional, realizada por un equipo de expertos elegidos por voto secreto en la ONU, que determine la legalidad y legitimidad de cada uno de esos créditos desde su origen y en su evolución.

86. Exigir a los Estados, organismos financieros multilaterales y agencias internacionales a desarrollar medidas y políticas de acción positiva para la implementación de proyectos relacionados con el desarrollo comunitario; contemplando la plena participación de los pueblos indígenas, pueblo afrodescendiente y pueblo Rom, en todas sus fases; y el desarrollo de estudios previos de impacto ambiental, cultural y de derechos humanos.

87. Exigir a los organismos financieros o de desarrollo internacional, que integren y prioricen una perspectiva de humanización del desarrollo, diseñando indicadores para medir los avances en la erradicación del racismo, la xenofobia y la intolerancia.

88. Exigir a los Estados a incorporar en sus programas y propuestas de desarrollo una perspectiva multisectorial, respetuosas de las cosmovisiones de los pueblos indígenas y pueblo afrodescendiente y de la diversidad cultural; que tenga en cuenta las especificidades relacionadas con edad, género, opción laboral, orientación sexual, raza, condición social, económica y de salud, discapacidad y otras.

89. Instar a los Estados a reconocer que la implementación de sus políticas de desarrollo en territorios de pueblos indígenas y pueblo afrodescendiente, sin su consentimiento pleno e informado, viola los derechos ancestrales reconocidos internacional y nacionalmente, provocando la pérdida de los territorios, lengua e identidad, masacres y desplazamientos forzados. En esa medida, es necesario adoptar y respetar otras perspectivas de desarrollo, respetando la autonomía de cada pueblo, mediante consultas, que incluyan a las mujeres en la toma de decisiones.

90. Exigir a los Estados y organismos internacionales el reconocimiento del desarrollo desigual y de las inequidades que persisten al interior de ellos, constituyen la principal causa de la migración y desplazamientos forzados, que coloca a las personas en situaciones de desigualdad, tanto en el campo laboral como en los aspectos socio-culturales y lingüísticos.

91. Exigir a los Estados mejorar las condiciones de vida de los pueblos indígenas, pueblo afrodescendiente y pueblo Rom para prevenir la migración y desplazamiento forzado.

92. Llamar a la sociedad civil a desarrollar criterios no discriminatorios para que sean aplicados por las agencias multilaterales y financieras internacionales, que aseguren y garanticen la plena participación de las comunidades en la preparación de proyectos y la conducción de investigaciones que contemplen su impacto en los derechos humanos, derechos culturales y la erradicación del racismo ambiental.

93. Exigir a los Estados y demandar a las agencias internacionales que provean los recursos necesarios para que los pueblos desarrollen diagnósticos e investigaciones sobre su situación.

94. Urgir a los gobiernos y a las instituciones multilaterales a denunciar el racismo ambiental que se aplica a los pueblos indígenas y pueblo afrodescendiente a lo largo del mundo, como una extensión histórica de las políticas genocidas impuestas sobre ellos desde los Estados y las corporaciones transnacionales.

95. Urgir a los Estados a adoptar y garantizar el cumplimiento de leyes y políticas que protejan a los pueblos y culturas del racismo ambiental, previniendo el uso de los territorios de los pueblos indígenas y pueblo afrodescendiente para el depósito de desechos tóxicos y la instalación de industrias privadas y estatales que no cumplan con los estándares de impacto ambiental.

96. Urgir a los Estados a asegurar la participación comunitaria, en condiciones de igualdad, en la toma de decisiones sobre el medio ambiente y utilizar medidas precautelares para promover prácticas económicas sostenibles. Los Estados deben exigir a las empresas a realizar estudios de impacto ambiental y ofrecer resoluciones compensatorias y reparaciones a las comunidades afectadas, a fin de garantizar una existencia saludable y sostenible para todos los miembros de la sociedad.

97. Recomendar que la sociedad civil desarrolle un Red de Justicia Ambiental en las Américas para aumentar la conciencia sobre cómo se manifiesta el racismo ambiental en la región; compartir información, estrategias y lecciones aprendidas para combatir el racismo ambiental; desarrollar estrategias de influencia que interrelacionen el medio ambiente y los derechos humanos, y tomar parte de acciones de solidaridad.

98. Exigir a los Estados que promulguen leyes y apliquen medidas que prevengan, controlen y sancionen penal y económicamente a las empresas, nacionales y transnacionales, cuya actividad causa daños que atentan contra la vida humana, por la explotación irresponsable de los recursos naturales; así como a los causantes de desastres ecológicos y a los que promueven la bio-piratería.

99. Instar a los Estados a reconocer y otorgar reparaciones a los pueblos indígenas por los daños irreversibles causados por la pérdida de la biodiversidad y la contaminación del medio ambiente.

100. Instar a los organismos gubernamentales a crear, conjuntamente con la sociedad civil, un Consejo Mundial de Ecología Humana, que incorpore toda la diversidad humana y su relación con la naturaleza, que promueva la realización de las exigencias del presente Plan de Acción para cada realidad específica.

101. Instar a la ONU y a los medios y sistemas de comunicación a reconocer el derecho de los pueblos y sectores discriminados a la comunicación, como parte del cumplimiento de sus derechos humanos y del ejercicio democrático participativo; de la libertad de pensamiento y expresión; y del derecho ciudadano a acceder a diversas interacciones sociales, que se producen a través de ellos.

102. Urgir a los medios y sistemas de comunicación a reafirmar sus principios democráticos, éticos y su función social de formadores de opinión; abriendo sus espacios para incluir la expresión y representaciones simbólicas de la diversidad e interculturalidad, y sensibilizar a la opinión pública sobre la urgencia de erradicar el racismo, la discriminación racial, la xenofobia, la intolerancia, la homofobia y el sexismo.

103. Llamar a la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y otras formas de Intolerancia relacionadas, a hacer un llamado urgente a la democratización del conjunto de sistemas y medios de comunicación, su diversificación a todas las escalas y, por ende, el acceso del conjunto de la ciudadanía, y especialmente de los pueblos y sectores discriminados, a los bienes comunicacionales y al conocimiento.

104. Llamar a los medios de comunicación a garantizar el acceso a sus espacios y la expresión propia de los pueblos indígenas, pueblo afrodescendiente, pueblo Rom y culturas discriminadas, así como a migrantes, personas desplazadas, discapacitadas, lesbianas, gays, transgénero, jóvenes, personas de tercera edad.

105. Urgir a la ONU a que inste a los medios y sistemas de comunicación a que cesen la explotación de las imágenes culturales de las mujeres de los pueblos indígenas, pueblo afrodescendiente, pueblo Rom, las personas migrantes y desplazadas; que cesen de transmitir estereotipos basados en la orientación sexual, edad, y condición de discapacidad.

106. Exigir a los medios de comunicación, la industria de turismo, el marketing y la publicidad, la eliminación de los estereotipos basados en las identidades, símbolos, idiomas, costumbres, tradiciones y vestimentas y la explotación comercial de las culturas.

107. Impulsar la creación de instancias ciudadanas de monitoreo de los contenidos difundidos a través de los medios de comunicación, con respecto a su tratamiento de la diversidad existente en la sociedad y sus avances hacia la erradicación del contenido racista, xenofóbico, sexista, lesbofóbico, homofóbico, u otros contenidos discriminatorios. Asimismo, realizar una acción anual de monitoreo con la difusión de sus resultados.

108. Impulsar campañas de boicot para presionar a los medios a eliminar las programaciones que favorecen y alimentan de manera permanente el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas relacionadas de intolerancia.

109. Exigir a la ONU y sus organismos afiliados a respaldar y financiar las iniciativas ciudadanas orientadas a poner las nuevas tecnologías de la información al servicio de la causa antirracista, antidiscriminatoria, antixenofóbica; y a favor de la diversidad de una sociedad pluralista.

110. Instar a la UNESCO para que desarrolle programas de capacitación sobre la problemática de racismo, discriminación racial, xenofobia y otras formas relacionadas de intolerancia, para las mujeres y hombres que trabajan en los medios y sistemas de comunicación y otros profesionales, que intervienen en el campo social y cultural.

111. Instar a la UNESCO a apoyar las iniciativas de organizaciones de la sociedad civil que trabajan para la eliminación de la discriminación racial, la xenofobia, el sexismo, la intolerancia, la lesbofobia, la homofobia, la discriminación por condición de salud y otros tipos de discriminación.

112. Instar a la UNESCO a poner en marcha programas que propicien la utilización de las nuevas tecnologías de la comunicación, intercambios y otros medios, para asegurar la participación de la juventud, especialmente de aquellos que pertenecen a pueblos y poblaciones tradicionalmente marginados.

113. Hacer un llamado a la ONU y los Estados para que promuevan la creación de un fondo, proveniente de las ganancias obtenidas por la venta de productos de nuevas tecnologías por las compañías privadas de comunicaciones, destinado a fomentar el acceso a la tecnología a los pueblos y poblaciones en desventaja social, económica, cultural o geográfica.

114. Invitar a los centros formadores de comunicadores a incorporar en sus currícula educativas, aspectos relativos a los derechos humanos y a la lucha contra el racismo.

115. Exigir a la UNESCO que, conjuntamente con los Estados, institucionalice en todos los niveles de los sistemas educativos, el respeto a los derechos humanos, a la diversidad y la pluralidad, y elimine todos los contenidos racistas, xenófobos y sexistas.

116. Exigir a los Estados a reconocer la importancia de la educación multicultural como uno de los instrumentos para combatir la discriminación racial, revisando y elaborando nuevas currícula educativas bilingües, multilingües, en los diferentes niveles de la educación, para integrar las diversas cosmovisiones, las realidades y contribuciones históricas de los pueblos racial y étnicamente discriminados, así como de otras colectividades igualmente invisibilizadas.

117. Exigir que los Estados reconozcan los sistemas y metodologías educativas propias de los pueblos indígenas, pueblo afrodescendiente y pueblo Rom, y pongan a disposición recursos para el desarrollo e implementación de estos sistemas educativos en sus propios idiomas; así como para el desarrollo educacional y tecnológico a distancia para comunidades rurales.

118. Demandar el acceso a la tecnología en los centros educativos, en igualdad de condiciones a pueblos y culturas, especialmente en las áreas geográficas sin acceso a educación superior y técnica, que contribuyan al desarrollo equitativo y sostenible.

119. Llamar a los Estados y organismos intergubernamentales, no gubernamentales y financieros a priorizar la creación de fondos específicos orientados a la implementación de proyectos de educación dirigida a pueblos indígenas, pueblo afrodescendiente, pueblo Rom, y a culturas discriminadas. Como también para desplegar programas nacionales de acción afirmativa y como una medida concreta de reparación histórica, igualdad de oportunidades para todas/os y de desarrollo social.

120. Exigir a los Estados que impulsen políticas educativas formales e informales, inclusivas de la diversidad cultural, racial y sexual que recuperen la contribución histórica de las mujeres para el desarrollo de sus respectivos pueblos, comunidades y naciones.

121. Urgir a los Estados a desarrollar programas de capacitación que enfaticen en nuevas técnicas de desarrollo integral, desarrollo económico y tecnología de comunicaciones.

122. Exigir a los Estados, la creación de un Instituto Regional para Estudios y Intersesoría (Advocacy) Contra la Discriminación Racial.

123. Exigir a los Estados el reconocimiento de la contribución cultural, económica, política y científica de los pueblos indígenas, el pueblo afrodescendiente, el pueblo Rom.

124. Exigir a los Estados y a la Comunidad Internacional el reconocimiento de las prácticas culturales y formas propias de economía, educación, organización socio-política y propiedad intelectual de los pueblos indígenas, pueblo afrodescendiente y pueblo Rom, desarrollando e implementando un régimen adecuado de protección de la propiedad intelectual, del conocimiento y de los recursos bio-genéticos de estos pueblos.

125. Demandar que la ONU y los Estados reconozcan e incorporen la herencia milenaria y holística de saberes, conocimientos, expresión artística de los pueblos indígenas, pueblo afrodescendiente, pueblo Rom y otras culturas, como parte de los Derechos Culturales. Asimismo, demandar que definan políticas y se asignen los recursos necesarios para el rescate, promoción y fortalecimiento de las expresiones culturales y artísticas de estos pueblos y culturas.

126. Demandar a los Estados y a la sociedad en general que reconozcan y respeten el rol fundamental de las mujeres indígenas en la educación y transmisión de conocimientos y valores culturales.

127. Llamar a los Estados a respetar, proteger y promover las identidades religiosas de los afrodescendientes, a cesar la persecución religiosa, social y económica de grupos tales como los Rastafari u otras expresiones de espiritualidad africana.

128. Hacer un llamado a todas las personas mestizas a reconocerse en su tradición cultural hasta ahora sumergida o dominada, y reivindicar su lugar en la lucha universal y americana contra el racismo y la discriminación que también les conculca sus derechos a la identidad y la igualdad social y cultural.

129. Exigir a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) a reconocer y tomar medidas frente al hecho de que el racismo, discriminación racial, xenofobia y todas las formas de intolerancia, afectan directamente a la salud física, mental, sexual y reproductiva y las vidas de las personas de los pueblos indígenas, pueblo afrodescendiente, y pueblo Rom; así como a otros segmentos excluidos de la población como mujeres, migrantes, personas desplazadas internas y refugiadas, poblaciones lesbianas, gays, bisexuales, transgénero; debido al acceso desigual a los servicios de salud, al desconocimiento de las prácticas y medicinas tradicionales, y porque constituye un agravante para lograr el estado de óptimo bienestar de las personas.

130. Urgir a la OMS y a la OPS a incorporar el desarrollo de una visión holística, que incluyan las prácticas ancestrales medicinales de los diferentes pueblos y culturas.

131. Los Estados deben garantizar el derecho de los pueblos indígenas, especialmente de las mujeres, a una atención de salud de calidad que sea apropiada a sus culturas y respete la identidad y los conocimientos médicos tradicionales de estos pueblos. Los Estados deben, además, proveer fondos suficientes para una atención de salud de calidad para la protección y la utilización de la medicina tradicional.

132. Exigir a los Estados el cese de las políticas genocidas de control de población, de esterilización forzada de las mujeres indígenas y la imposición de otros anticonceptivos peligrosos, como también la experimentación medica practicada con pueblos indígenas.

133. Urgir a los Estados, la OMS y a la OPS a eliminar los obstáculos que limitan la incorporación de profesionales de salud provenientes de los diversos pueblos y poblaciones. Asimismo, capacitar a las/los trabajadores en salud, en las problemáticas de racismo, discriminación, xenofobia y otras formas relacionadas de intolerancia.

134. Demandar a los Estados a atender de manera adecuada y justa las diversas necesidades de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros, así como a otros grupos humanos sometidos a exclusión y discriminación

135. Urgir a los Estados, la OMS y a la OPS a compilar, de manera sistemática, datos desagregados por raza, género, clase, situación socioeconómica, orientación sexual, edad, referente a la condición de salud y la atención en salud. Estos datos deben incluir información sobre acceso y calidad de la prestación de servicios, diagnóstico y tratamiento, disponibilidad de instalaciones, disponibilidad de proveedores y otras actividades y servicios de salud relacionados.

136. Urgir a los Estados y a la Comunidad Internacional a reconocer que el desarrollo desigual de los Estados y las múltiples formas de discriminación que subsisten entre ellos y al interior de ellos, determinan que las epidemias y pandemias alcancen mayores proporciones en los países menos desarrollados y en las poblaciones excluidas de los países desarrollados. Asimismo, exigir a los países desarrollados que promuevan programas para la prevención y eliminación de tales epidemias y pandemias, asignando los recursos necesarios para ello.

137. Instar a la OMS y la OPS a desplegar programas con los diferentes Estados, que promuevan: políticas de investigación que permitan la reducción de costos de tratamientos para epidemias y pandemias, como la de VIH / SIDA y otras, que afectan a las poblaciones de escasos recursos; reformas a los reglamentos internacionales de patentes, que permitan el acceso a bajo costo de las medicinas; el desarrollo de una visión holística de emergencia para atender a las personas que viven con el VIH/SIDA, y que sufren la discriminación racial, la homofobia y sexismo en el ámbito cultural, social, jurídico y político.

138. Instar a los Estados y a la comunidad internacional para que promuevan políticas de sensibilización y educación para los profesionales de la salud y de la sociedad en general, a fin de respetar los derechos humanos de las personas que viven con VIH/SIDA.

139. Instar a los Estados Partes, sus agencias, ONG, sociedad civil y sectores privados, a adoptar y encausar medidas para el seguimiento inmediato de la Conferencia Mundial contra el Racismo, Discriminación Racial, Xenofobia y Formas Relacionadas de Intolerancia. Implementar mecanismos de monitoreo y cabildeo para aplicar las recomendaciones de la Conferencia Mundial a niveles local y nacional, incluyendo las reuniones regionales, locales y nacionales, donde se promoverá la Declaración y el Plan de Ación de la Conferencia Mundial Contra el Racismo y se desarrollará una red del trabajo de las ONG para eliminar el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y otras formas relacionadas de intolerancia.

140. Exigir que los Estados Partes de la ONU promuevan y financien la participación de las poblaciones, pueblos y nacionalidades que luchan contra el racismo, la xenofobia, el sexismo, la lesbofobia, la homofobia, y otras formas de discriminación, en la Segunda Reunión del Comité Preparatorio (PrepCom II) y en la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y otras Formas Relacionadas de Intolerancia.

141. Demandar a la Presidencia de la Conferencia Mundial contra el Racismo que se estipulen y adopten las medidas necesarias para incluir una efectiva participación de las ONG de mujeres y de las organizaciones de base de mujeres, en la Conferencia Mundial contra el Racismo, garantizando también, espacios físicos adecuados y traducción simultánea.

142. Demandar que la ONU imponga sanciones a aquellos Estados que no implementen o no informen sobre los avances de la implementación de las recomendaciones del Plan de Acción de la Conferencia Mundial contra el Racismo, Discriminación Racial, la Xenofobia y otros Formas Relacionadas de Intolerancia o que se demoren en cumplir con sus obligaciones.

143. Demandar que sea otorgado el acceso a la sociedad civil, incluyendo las ONG para informar directamente a las Comisiones de la Asamblea General de la ONU sobre el avance alcanzado en cada Estado con relación a la implementación de las recomendaciones del Plan de Acción de la Conferencia Mundial contra el Racismo.

144. Instar a los Estados Partes, agencias especializadas, ONG, instituciones inter- gubernamentales, al sector privado y a la sociedad civil, a trabajar conjuntamente para proveer los recursos financieros que respalden la creación y el funcionamiento de una red global de ONG, que trabajen para eliminar el racismo, la discriminación racial, xenofobia, lesbofobia, homofobia, sexismo y todas las formas relacionadas de intolerancia.

145. Demandar a los Estados que, en colaboración con las ONG y la sociedad civil, faciliten un diálogo internacional juvenil sobre racismo, discriminación racial, xenofobia y formas relacionadas de intolerancia, a través del foro mundial de la juventud.



Home| Conferencia Mundial| Foro Mundial| Foro de las Américas| Documentos Nacional u Subregionales| Análisis| Noticias| Eventos| Enlaces