(Versión integral elaborada por el grupo relator del Foro)


Plan de Acción

Foro de las Américas por la Diversidad y la Pluralidad

Quito, 13-16 de marzo de 2001


Con el convencimiento de que la construcción de sociedades plurales y diversas, constituye el principal eje propositivo para erradicar el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y todas las formas de intolerancia:

El Foro de las Américas por la Diversidad y la Pluralidad, celebrado en Quito (Ecuador), del 13 al 16 de marzo de 2001, reconociendo y asumiendo todos los avances y compromisos conquistados en Santiago de Chile, según constan en la Declaración Final de la Conferencia Ciudadana; reconociendo el documento aprobado por los gobiernos durante la PrepCom Regional de Chile como una plataforma para el avance a nuevas conquistas; asumiendo la necesidad de incorporar como base metodológica y eje transversal la perspectiva de género; asumiendo que una vía eficaz para erradicar la intolerancia es la educación plural y diversa, desarrollando el pensamiento, sentimiento y acción hacia una cultura de paz; asumiendo colectivamente el compromiso de desplegar acciones conjuntas, encaminadas a crear una nueva sociedad global, basada en: principios de diversidad y pluralismo; en el reconocimiento de la interculturalidad y pluriculturalidad y autonomía de los pueblos; en la justicia histórica, ampliamente reclamada por los pueblos indígenas, afrodescendientes, pueblo Rom, mestizas/os, personas de descendencia asiática, mujeres, migrantes, desplazadas/os internas/os y refugiadas/os, y nacionalidades oprimidas dentro de un Estado o por origen étnico, así como por los diversos actores sociales como lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgénero, travesties, personas de la tercera edad, niñas/os, adolescentes, jóvenes, discapacitadas/os, comprometidos en la lucha contra todas las formas de discriminación e intolerancia.

Reconociendo que la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y otras Formas Relacionadas de Intolerancia, convocada por la ONU, que se celebrará en Sudáfrica en setiembre del año 2001, enfoca problemáticas estructurales e históricas, y que sólo logrará sus propósitos con la participación amplia, consensual y decidida de la sociedad civil en su conjunto, decidimos adoptar el siguiente PLAN DE ACCIÓN Y SEGUIMIENTO DE LAS AMÉRICAS, el mismo que será encaminado hacia dicha Conferencia.


Resolvemos:

1. Exigir a los gobiernos la adhesión, respeto y cumplimiento de los principios, normas, reglas e instrumentos internacionales y mecanismos de protección, relativos a la promoción de los derechos humanos, en particular la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración de los Derechos Humanos que reafirma el principio de la no discriminación y equidad, y proclama que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y que toda persona puede invocar todos los derechos y libertades proclamados en la Declaración, sin distinción alguna. Exigimos que los derechos aquí enunciados sean plenamente aplicables también, a las poblaciones de los países en proceso de autodeterminación y relaciones coloniales. Estos derechos están contenidos en los siguientes instrumentos internacionales:

La Declaración Universal de los Derechos Humanos; la Convención Americana de Derechos Humanos; el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial, la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación hacia la Mujer, la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer y su Protocolo Facultativo, la Plataforma de Acción Mundial de Beijing, el Estatuto de Roma, la Declaración de Viena y su Programa de Acción, la Convención de los Derechos del Niño, Niñas y Adolescentes, la Convención de Naciones Unidas de los Refugiados, Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de todos los Trabajadores Migrantes y de sus Familias, la Convención Interamericana contra todas las Formas de Discriminación a las Personas Discapacitadas; el artículo 8J de la Convención sobre Diversidad Biológica; la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles Inhumanos o Degradantes, la Convención para la Prevención del Delito de Genocidio, así como los diversos convenios y recomendaciones de la OIT contra la Discriminación Racial, la Igualdad de Trato y Oportunidades para los Trabajadores Migrantes y sus Familias, especialmente el Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales y el Convenio 111 que asegura la eliminación de todas las formas de discriminación en el trabajo.

2. Exigir a la ONU, la OEA y a los Estados, la adecuación de las legislaciones nacionales con los Pactos y Convenios Internacionales orientados a eliminar la discriminación racial, la xenofobia y toda forma de intolerancia; como también con los instrumentos internacionales de defensa de los derechos humanos individuales y colectivos: económicos, sociales, culturales, civiles y políticos.

3. Recomendar a las Naciones Unidas que todos sus instrumentos tengan obligatoriedad jurídica.

4. Exigir a los gobiernos y a las instituciones nacionales y organismos regionales e internacionales, y sensibilizar a los diversos estamentos de la sociedad, a reconocer que el racismo, la discriminación racial, la xenofobia, el sexismo, la lesbofobia, la homofobia y la discriminación por trabajo sexual cuyo impacto se incrementa cada día, tienen raíces históricas y coloniales, que han resultado en la estructuración de un mundo discriminatorio e impune, que puede ser transformado con la erradicación de esos flagelos.

5. Exigir a la ONU que urja a sus Estados Partes para que ratifiquen todos los instrumentos internacionales y sus Protocolos Facultativos pertinentes para la protección de los derechos humanos, fundamentalmente para asegurar la no discriminación contra toda persona y la protección de sus derechos básicos y dignidad.

6. Instar a las Organizaciones No Gubernamentales para que, conjuntamente con los pueblos, nacionalidades y poblaciones, sumen sus voces a favor de la campaña internacional emprendida por diversos sectores para demandar la ratificación de los Convenios e Instrumentos Internacionales antes mencionados.

7. Exigir a que la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y otras Formas Relacionadas de Intolerancia, declare las diversas formas de discriminación tales como, el racismo, la discriminación racial, la xenofobia, el sexismo, la lesbofobia, la homofobia, entre otras, como crímenes de lesa humanidad, que constituyen graves violaciones de los derechos humanos fundamentales.

8. Urgir a los Estados para que establezcan en sus Constituciones, cláusulas que garanticen la no - discriminación y el goce de todos los derechos individuales y colectivos para todas las personas, sin distinción de raza, etnia, género, edad, orientación sexual, lengua, religión, origen nacional, situación migratoria, social, posición económica, expresión artística, trabajo u ocupación, condición de salud y de discapacidad, y otras diversidades; que establezcan legislaciones y códigos para sancionar todas las formas de discriminación y sus prácticas, individuales y colectivas, así como para garantizar el cumplimiento de las leyes existentes; también para que deroguen todas las leyes que promueven toda forma de discriminación, a fin de permitir el goce de todos los derechos y libertades fundamentales para todas las personas; así como que deroguen las que penalicen la orientación sexual y el trabajo sexual.

9. Exigir a los Estados y sistema de las Naciones Unidas el respeto, fortalecimiento de y promoción de la ciudadanía plena y universal para los pueblos indígenas, el pueblo afrodescendiente, el pueblo Rom y culturas discriminadas.

10. Demandar a los Estados Partes para que incluyan a los pueblos indígenas, pueblo afrodescendiente y pueblo Rom y culturas discriminados, poblaciones de migrantes, desplazadas/os, discapacitadas/os, lesbianas, gays, transexuales, transgénero, travesties, jóvenes, personas de tercera edad, trabajadoras/es sexuales, en las instancias de toma de decisiones, diseño e implementación de políticas orientadas a erradicar todas las formas de discriminación.

11. Exigir que los Estados diseñen e implementen políticas integrales y pluralistas de forma participativa, orientadas a eliminar los privilegios históricos sustentados y promovidos por la ideología de la supremacía de la raza blanca, que constituye un componente fundamental del racismo estructural, y se expresa tanto en la acumulación de riqueza, poder y status de ese grupo, como a través del mantenimiento de aparatos coercitivos que garantizan su dominio.

12. Exigir que los Estados y Organismos Internacionales establezcan y hagan cumplir las sanciones a los genocidas, ecocidas y etnocidas, que justifican la discriminación racial, de género, de edad, étnica, religiosa, de orientación sexual, o cultural, procesos migratorios y desplazamientos internos forzados, basándose en ideologías segregacionistas.

13. Exigir que los Estados provean de adecuada defensa legal a las víctimas de racismo, xenofobia, sexismo, lesbofobia, homofobia, y de discriminación por estrato social, trabajo sexual, por edad, discapacidad y condición de salud, quienes, por lo general, también son afectadas por otras formas de discriminación, que limitan las posibilidades de ejercer su defensa. Esta situación se expresa, entre otros, en un trato discriminatorio grave, tanto en los procesos legales y judiciales como en los procedimientos policiales.

14. Exigir a los Estados el reconocimiento de la contribución cultural, económica, política y científica de los pueblos indígenas, el pueblo afrodescendiente, el pueblo Rom.

15. Denunciar de manera sostenida las manifestaciones de antisemitismo, anti- islamismo y hostilidad hacia el pueblo Rom, árabes, asiáticos y otros pueblos, culturas y poblaciones discriminadas.

16. Instar a los Estados a reconocer las diversas formas de racismo, discriminación racial, xenofobia, y formas relacionadas de intolerancia. Proponemos exigir a los Estados Partes de los Naciones Unidas, establezcan mecanismos nacionales encargados de monitorear, capacitar, promover e impulsar mecanismos de protección de los derechos humanos; y que estas acciones puedan ser compartidas por diferentes actores a nivel nacional tales como: educadoras/res, promotores/ras de salud, los medios de comunicación y difusión, al igual que el equipo de profesionales que trabaja a nivel gubernamental en el sistema judicial y en los cuerpos legislativos.

17. Recomendar a las Naciones Unidas la elaboración de una Convención sobre otras formas de discriminación que antes no hayan sido motivo de atención especial por otra Convención o Declaración Universal.

18. Exigir a los Estados a crear, en forma transparente y autónoma, las Defensorías del Pueblo, con oficinas especializadas en mujeres, niñas/os, adolescentes, jóvenes, con el mandato específico de atender a las víctimas de racismo, xenofobia, sexismo, lesbofobia, homofobia, y discriminación por trabajo sexual, y de otras formas de intolerancia, y proveer los recursos para su implementación.

19. Exigir que los Estados y las agencias internacionales promuevan y provean los recursos necesarios para que los propios pueblos sujetos del estudio, desarrollen actividades de recolección, compilación y diseminación de datos desagregados por raza, color de la piel, nacionalidad, etnicidad, género, orientación sexual, edad, discapacidad, tipo de trabajo u ocupación sexual, sobre la aplicación de la justicia, especialmente con relación con todo tipo de delito y sanción, entre ellos la aplicación de la pena de muerte. Asimismo, que reconozca la validez de los resultados obtenidos.

20. Exigir que los Estados y entidades internacionales reconozcan las instancias ciudadanas de monitoreo de las condiciones carcelarias, que afecta a los pueblos indígenas, el pueblo afrodescendiente, el pueblo Rom y culturas discriminadas, migrantes, desplazadas/os, refugiadas/os, mujeres, lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgénero, travesties, personas de la tercera edad, jóvenes, trabajadoras/es sexuales y otros grupos discriminados, con pleno acceso a las penitencierías y centros de detención; y garantías para el ejercicio de esta función.

21. Denunciar las condiciones inhumanas de las prisiones, que afecta desigualmente a los pueblos indígenas, el pueblo afrodescendiente, el pueblo Rom y culturas discriminadas, judíos, asiáticos, islámicos, migrantes, desplazadas/os internas/os, refugiadas/os, y otras poblaciones discriminadas.

22. Exigir de los Estados la abolición definitiva de la pena de muerte, porque es contraria a todos los principios e instrumentos de los derechos humanos, cuya aplicación está además sesgada por prejuicios racistas, xenofóbicos, sexistas, lesbofóbicos, homofóbicos, por trabajo sexual.

23. Exigir a los Estados e instancias nacionales e internacionales que se legisle como delito grave en todos los países el tráfico y/ o trata (servidumbre, trabajos forzados, esclavitud, explotación sexual, así como de extracción y tráfico de órganos) de personas y, de manera especial, de las mujeres, niñas/os, adolescentes y jóvenes; sin prejuiciar su status migratorio.

24. Exigir a los Estados y organismos internacionales que reconozcan y respeten el derecho de los pueblos a la reparación histórica, a través de la adopción de políticas inmediatas para eliminar la brecha proveniente del racismo estructural, cuyo alcance tiene que ver con el resarcimiento económico y psico- social de los pueblos y sectores discriminados; la valoración de las diversas culturas y cosmovisiones; el acceso universal y goce del conjunto de derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales, sexuales y reproductivos; y de manera especial del derecho al desarrollo con identidad, sin distinción de raza, etnia, género, edad, orientación sexual, idioma, religión, discapacidad, condición de salud y otras; el diseño e implementación de políticas públicas dirigidas a niñas/os, adolescentes y jóvenes de grupos que históricamente han sido discriminados. Exigir igualmente que, de ahora en adelante, los Estados y la Comunidad Internacional se comprometan a establecer políticas y acciones que contemplen reparaciones a las víctimas de discriminación racial, de xenofobia y de cualquier forma de intolerancia.

25. Demandar a los Estados realizar las negociaciones correspondientes para la condonación de la deuda externa como forma de reparación al pueblo afrodescendiente, pueblo indígena, y pueblo Rom y culturas discriminadas, de manera que los Estados brinden mayores oportunidades para cerrar la brecha de las desigualdades económicas, políticas, sociales y culturales.

26. Demandar de los Estados incluir en el Plan de Acción de la Conferencia Mundial, en sus planes de desarrollo programas, proyectos de acciones inmediatas y estrategias de mediano y largo plazo, la reparación, recuperación y titulación de los territorios y reconocimiento de la deuda histórica con los pueblos indígenas y afrodescendientes.

27. Demandar a los Estados y a la Comunidad Internacional el reconocimiento de la propiedad intelectual, organización socio-política, los sistemas propios económicos y educativos, como así también las prácticas culturales de los pueblos indígenas, pueblo afrodescendientes y pueblo Rom, desarrollando e implementando un régimen de propiedad.

28. Exigir a los Estados y a la Comunidad Internacional el reconocimiento de las prácticas culturales y formas propias de economía, de organización sociopolítica y propiedad intelectual de los pueblos indígenas, así como de los pueblos de afrodescendientes y Rom, desarrollando e implementando un régimen adecuado de protección de la propiedad intelectual y del conocimiento de los pueblos indígenas, afrodescendientes y Rom incluyendo los recursos bio-genéticos.

29. Exigir a los Estados el reconocimiento de que los pueblos indígenas, pueblo afrodescendientes y pueblo Rom son sujeto de derecho colectivo, el cual debe ser considerado como condición inalienable de su dignidad e identidad histórica y cultural. Ello implica de modo indiscutible la vigencia del derecho a su autodeterminación, el disfrute de sus recursos, conocimientos y control de sus territorios.

30. Demandar que los Estados reconozcan los saberes, conocimientos, expresión artística dentro de las bases de los derechos culturales como herencia milenaria y holística, apoyados por recursos y acciones pertinentes y relevantes para la creación, producción y promoción de las artes de los pueblos indígenas, pueblo afrodescendientes, pueblo Rom y otras culturas.

31. Demandar que en la Conferencia Mundial contra el Racismo de las Naciones Unidas se definan políticas para el rescate, promoción y fortalecimiento de las expresiones culturales y artísticas de los pueblos indígenas, pueblo afrodescendientes, pueblo Rom y otras culturas.

32. Reconocer que las raíces históricas del racismo, la discriminación racial y la intolerancia encuentran su origen también en la Iglesia Cristiana occidental. Hace más de cinco siglos, la Iglesia Cristiana asumió el rol central en el desarrollo del racismo religioso, cultural en el mundo. Produjo el aparato ideológico religioso que sostuvo la jerarquía racial de dominación y sancionó la estructuración de un mundo discriminatorio.

33. Exigir que la Iglesia Cristiana occidental reconozca la culpa histórica sobre eventos que condujeron al actual orden injusto y sin equidad, sostenido por el dominio racial. La Iglesia debe, de igual manera, rendir cuentas, junto con los gobiernos y agencias internacionales, por los crímenes cometidos contra la humanidad. Dada la culpa histórica, se urge a la Iglesia Cristiana occidental a participar plenamente en los esfuerzos de reparación a los pueblos indígenas, pueblo afrodescendientes, pueblo Rom que han sido víctimas de la discriminación racial, la xenofobia y otras formas de intolerancia.

34. Exigir que los Estados y las instituciones financieras internacionales cesen de utilizar su poder y políticas económicas para imponer condiciones que tienen efectos adversos hacia la mayoría de la población de las Américas.

35. Exigir a los Estados y a los organismos, nacionales, regionales e internacionales, el otorgamiento de recursos destinados a fortalecer y crear redes ciudadanas de defensa y promoción legal, que hagan exigibles los derechos de las víctimas del racismo, xenofobia, sexismo, lesbofobia, homofobia y de la discriminación por trabajo sexual.

36. Mantener las movilizaciones y la presión de los pueblos afectados en rechazo por el modelo económico neoliberal dominante y globalizado y sus organismos internacionales de control, que agudizan y crean nuevas formas de racismo, como el ambiental, y discriminaciones que afectan a nuestros pueblos, fundamentalmente a mujeres, personas de la tercera edad, niñas/os, adolescentes y jóvenes y discapacitados, al reproducir la inequidad social; la exclusión económica, política y cultural; la degradación del medio ambiente y el agotamiento de los recursos naturales.

37. Revisar todos los modelos económicos que, más aún como el vigente, en su forma actual neoliberal, sin contrapeso promueven el racismo ambiental, la inequidad social y la exclusión económica, política y cultural, lo cual es atentatorio a la dignidad humana, degrada el ambiente y los recursos naturales, y refuerza, agudiza las condiciones racistas, discriminatorias y excluyentes que afectan a nuestros pueblos.

38. Exigir a los Estados el cese de las medidas económicas unilaterales impuestas con mayor impacto a los pueblos indígenas, el pueblo afrodescendiente, el pueblo Rom y culturas discriminadas, como forma de intolerancia a la diversidad de proyectos sociales.

39. Demandar a la ONU, para que en el marco de la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia, y otras Formas Relacionadas de Intolerancia, se pronuncie por la humanización del proceso de globalización y promuevan medidas efectivas y concretas que reviertan el deterioro de las condiciones económicas, sociales y culturales de los sectores populares, sociales; especialmente de los pueblos indígenas, el pueblo afrodescendiente, el pueblo Rom y poblaciones de migrantes, desplazadas/os, mujeres, niñas/os, jóvenes, adolescentes, personas de la tercera edad, discapacitadas/os.

40. Demandar a la Comunidad de Naciones a reconocer que el enfoque predominante en el proceso de globalización, agudiza y genera nuevas formas de desigualdades entre los Estados y al interior de los mismos, y entre generaciones, grupos sociales y de género, contraviniendo así a los esfuerzos que se llevan a cabo en materia de lucha contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia. En consecuencia, demandar a cambios estructurales encaminados a establecer una mayor equidad.

41. Exigir a los Estados la toma de acciones inmediatas para garantizar la democratización de las Instituciones Financieras Internacionales y la reorientación de su labor hacia el bienestar humano, con énfasis principal en la búsqueda de equidad para los pueblos, países, nacionalidades y sectores discriminados, en la búsqueda de equidad para todos los que están sufriendo discriminaciones.

42. Urgir a los organismos multilaterales, a crear un impuesto internacional a las transacciones financieras especulativas (la Tasa Tobín), dirigido a la financiación de un fondo especial de Naciones Unidas para el desarrollo humano con identidad, sustentable, efectivo, sin discriminaciones y dirigido a la implementación de acciones para la eliminación del racismo, la discriminación racial, la xenofobia y otras formas conexas de intolerancia. Asimismo, que se destinen recursos para reparaciones históricas a los pueblos, y se aprueben políticas de acción positiva hacia colectividades discriminadas, con especial atención a pueblos indígenas, el pueblo afrodescendiente, el pueblo Rom.

43. Instar al cumplimiento del compromiso de los países desarrollados de contribuir con el 0.7% de su PBI al desarrollo de los otros países, canalizando esos recursos a través de un fondo especial administrado de modo democrático por la comunidad internacional.

44. Exigir a la Conferencia Mundial contra el Racismo, para que se pronuncie a favor de la suspensión del pago de capital e intereses de la deuda externa pública de los países pobres, hasta que se instituya y ejecute una auditoria internacional, realizada por un equipo de expertos elegidos por voto secreto en Naciones Unidas, que determine la legalidad y legitimidad de cada uno de esos créditos desde su origen y evolución.

45. Reorientar los recursos económicos destinados al pago de la deuda externa hacia la indemnización de aquellos pueblos afectados por la discriminación y que sean administrados por instituciones autónomas.

46. Fomentar la elaboración y promoción de un proyecto para ser aprobado en la Asamblea General de Naciones Unidas, que califique como crimen de lesa humanidad aquellas políticas promovidas e impuestas por las instituciones financieros internacionales que se revierten en masivas violaciones de los derechos económicos, sociales y culturales de los sectores excluidos en los países donde son implementadas.

47. Movilizarnos de manera permanente para exigir a los organismos financieros o de desarrollo internacional, que integren y prioricen una perspectiva de humanización del desarrollo, reconociendo en los avances o en la lucha contra el racismo, la xenofobia y la intolerancia, un indicador de desarrollo cultural y un estimador de calidad democrática.

48. Exigir a los Estados que elaboren cláusulas y protocolos que insten y obliguen a las corporaciones transnacionales al diseño y aplicación irrestricta de códigos de conducta, monitoreados por los gobiernos y la sociedad civil, específicamente adecuados para erradicar el racismo, la discriminación racial, la xenofobia, el sexismo, la lesbofobia, la homofobia y el no respeto a la diversidad cultural y generacional. También exigirles que incorporen una perspectiva y cláusulas antidiscriminatorias en los tratados comerciales y de integración regional y extraregional que suscriben. Exigir que se apliquen medidas que prevengan, controlen y sanciones a los causantes de desastres ecológicos y a los que promueven la bio-piratería.

49. Exigir a los Estados que, en consulta con la sociedad civil, defina y diseñe códigos de conducta que deben ser observados y cumplidos por las corporaciones transnacionales para combatir el racismo, la discriminación racial, la xenofobia, el sexismo, el no respeto a la diversidad cultural, la discriminación por edad, discapacidad, condición de salud y otras formas relacionadas de intolerancia. También exigirles que se incorporen cláusulas antidiscriminatorias en los tratados comerciales y de integración regional y extraregional que suscriben.

50. Exigir a los Estados que elaboren políticas económicas, comerciales y laborales para obligar a las corporaciones nacionales e internacionales a que implementen el cumplimiento de cláusulas y practicas antirracistas, anti-sexistas, anti . homofóbicas, anti – lesbofóbicas, que han venido causando el desplazamiento forzado de personas pobres y comunidades. Así como combatir el trabajo en condiciones de explotación de niños/as y adolescentes.

51. Exigir a los Estados a incorporar en sus programas y propuestas de desarrollo una perspectiva multisectorial, que tenga en cuenta las especificidades relacionadas con edad, género, opción laboral, orientación sexual, raza, condición social, económica y de salud, discapacidad y otras.

52. Instar a los Estados a reconocer que la implementación de sus políticas de desarrollo en territorios de pueblos indígenas y de afrodescendientes, sin su consentimiento pleno e informado, viola los derechos ancestrales reconocidos internacional y nacionalmente, provocando la pérdida de los territorios, lengua e identidad, masacres y desplazamientos forzados. En esa medida, es necesario adoptar y respetar otras perspectivas de desarrollo, respetando la autonomía de cada pueblo, mediante consultas a mujeres indígenas, Rom, afrodescendientes, desplazadas y que éstas sean parte de la toma de decisiones.

53. Exigir a los organismos financieros multilaterales y a las agencias internacionales a desarrollar medidas y políticas de acción positiva para la implementación de proyectos relacionados con el desarrollo comunitario; contemplando la plena participación de los pueblos indígenas, pueblo afrodescendientes y pueblo Rom, en todas sus fases; y el desarrollo de estudios previos de impacto ambiental, cultural y de derechos humanos.

54. Llamar a la sociedad civil a desarrollar criterios no discrimatorios para las agencias multilaterales y financieras internacionales, que aseguren y garanticen la plena participación de las comunidades en la preparación de proyectos y la conducción de investigaciones (incluyendo racismo ambiental), cultural y su impacto en los derechos humanos.

55. Llamar a los Estados a desarrollar medidas y políticas de acción positiva, directrices no discriminatorias para la implementación de proyectos relacionados con el desarrollo comunitario; contemplando la plena participación de los pueblos indígenas, afrodescendientes y Rom, en todas sus fases; y el desarrollo de estudios previos de impacto ambiental, cultural y de derechos humanos.

56. Exigir a los Estados a reconocer la importancia de la educación multicultural como uno de los elementos culturales para combatir la discriminación racial, revisando y elaborando nuevas currícula educativas bilingües, multilingües, en los diferentes niveles de la educación, para integrar las diversas cosmovisiones, las realidades históricas de los pueblos racial y étnicamente discriminados, así como de otras colectividades igualmente invisibilizadas o reprimidas y los programas de educación sexual y reproductiva dirigidos a niñas/os, adolescentes y jóvenes.

57. Exigir a la UNESCO que, conjuntamente con los ministerios de educación de los países y, en todas las instancias gubernamentales, institucionalice en todos los niveles de los sistemas educativos, y cursos sobre racismo, la enseñanza y respeto de la Declaración de los Derechos Humanos, la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial, la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer; los Pactos Internacionales de Derechos Políticos, Civiles, Económicos, Sociales y Culturales, la Convención de los Derechos del Niño, y otros instrumentos internacionales relevantes.

58. Demandar el acceso a la tecnología en igualdad de condiciones a pueblos y culturas en los centros educativos especialmente en las áreas sin acceso a educación superior, laborales que permita un desarrollo equitativo y sostenible y la erradicación del racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas relacionadas de intolerancia.

59. Urgimos a la ONU que emprenda dentro de cada uno de sus diversos contextos, el establecimiento de instituciones nacionales con la responsabilidad de proporcionar capacitación efectiva y relevante sobre competencia cultural y antirracismo para profesionales que trabajan con la sociedad civil, educadores, profesionales de atención a la salud, periodistas, miembros de los cuerpos legislativos y judiciales de los gobiernos.

60. Llamar a los Estados y organismos intergubernamentales, no gubernamentales y financieros a priorizar la creación de fondos específicos dirigidos a la implementación de proyectos de educación dirigida a pueblos indígenas, pueblo afrodescendientes, pueblo Rom, y a culturas reprimidas dentro de un Estado; dentro del marco de las conferencias de Jomtiem y Dakar, sobre educación para todos, mediante programas nacionales de acción afirmativa y como una medida concreta de reparación histórica, igualdad de oportunidades para todas/os y de desarrollo social.

61. Exigir a la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud a reconocer y actuar frente al hecho de que el racismo, afectan directamente a la salud y las vidas de las/os afrodescendientes y pueblos indígenas, agravado por el acceso desigual a los servicios de salud, y por la falta de reconocimiento a las prácticas de medicina tradicional.

62. Exigir a la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud a reconocer y tomar medidas frente al hecho de que el racismo, discriminación racial, xenofobia y todas las formas de intolerancia, afectan directamente a la salud física, mental, sexual y reproductiva y las vidas de los pueblos indígenas, pueblo afrodescendientes, y pueblo Rom; mujeres, migrantes, desplazadas/os internas/os, refugiadas/os, poblaciones lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, y otros segmentos excluidos de la población en general, debido al acceso desigual a los servicios de salud, al desconocimiento de las prácticas y medicinas tradicionales, y porque constituye un agravante para lograr el estado de óptimo bienestar de las personas.

63. Urgir a la OMS y a la OPS a incorporar el desarrollo de una visión holística (de totalidad, no fragmentada), que incluyan las prácticas ancestrales medicinales de los diferentes pueblos y culturas.

64. Urgir a los Estados y a la Comunidad Internacional a reconocer que el desarrollo desigual de los Estados y las múltiples formas de discriminación que subsisten entre ellos y al interior de ellos, determinan que las epidemias y pandemias alcancen mayores proporciones en los países menos desarrollados y en las poblaciones excluidas de los países desarrollados. Asimismo, exigir a los países desarrollados que promuevan programas para la prevención y eliminación de tales epidemias y pandemias, asignando los recursos necesarios para ello.

65. Instar a los gobiernos y a la comunidad internacional para que promuevan políticas de sensibilización y educación para los profesionales de la salud y de la sociedad en general, instándolo a respetar los derechos humanos de las personas, pueblos y sectores sociales que viven con VIH/SIDA, a las poblaciones lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros, trabajadoras/es sexuales y otros grupos humanos sometidos a exclusión y discriminación

66. Urgir a los Estados, la OMS y a la OPS a aumentar la diversidad entre los profesionales de salud, reclutando o promoviendo el reclutamiento de estudiantes de diversidad racial, étnica y sexual, en las profesiones de salud y facilitar la capacitación de una fuerza laboral en salud que sea racial, cultural, étnica, sexual y lingüísticamente diversa, y que esté motivada para trabajar en comunidades mal atendidas y garantizando que todos los proveedores de salud estén capacitados para brindar atención culturalmente apropiada y que las las/os afrodescendientes, las/os indígenas, las/os migrantes y personas de otros grupos raciales y étnicos, así como pueblos y poblaciones estén adecuadamente representados como proveedores de salud.

67. Urgir a los Estados, la OMS y a la OPS a recoger datos desagregados por raza, género, clase socioeconómica, orientación sexual, edad, referente a la condición de salud y la atención en salud, de manera rutinaria y sistemática. Estos datos no se deben limitar a un censo y las estadísticas vitales, sino que deben incluir datos sobre acceso y calidad, particularmente la entrega de servicios, diagnóstico y tratamiento, disponibilidad de instalaciones, disponibilidad de proveedores y otras actividades y servicios de salud relacionados.

68. Instar a los Estados para que promuevan políticas de sensibilización y educación para los profesionales de la salud y a la sociedad en general, instándolos a respetar los derechos humanos de las personas que viven con VIH/SIDA, a las poblaciones lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros, trabajadoras/es sexuales, y otros grupos humanos sometidos a exclusión y discriminación.

69. Instar a la OMS y la OPS a desplegar programas con los diferentes Estados, que promuevan: - Políticas de investigación que permitan la reducción de costos de tratamientos para epidemias y pandemias, como la de VIH / SIDA y otras, que afectan a las poblaciones de escasos recursos. - Promover reformas a los reglamentos internacionales de patentes, que permitan el acceso a bajo costo de las medicinas - Desarrollar una visión holística de emergencia para atender a las personas que viven con el VIH/SIDA, y que sufren la discriminación racial, la homofobia y sexismo en el ámbito cultural, social, jurídico, y político.

70. Denunciar la discriminación que afecta a las personas con discapacidades y sus familias. Movilizarnos para generar presión en favor de la ratificación de la Convención Interamericana para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra las Personas con Discapacidad; el fortalecimiento o creación de organismos y políticas de Estado, de carácter multisectorial; la creación de una instancia regional de cooperación, coordinación y gestión asociada de dichos organismos, para atender la temática de la discapacidad.

71. El racismo ambiental se aplica a los pueblos indígenas y afrodescendientes a lo largo del mundo, es una extensión histórica de las políticas genocidas impuestas sobre ellos desde los Estados y las corporaciones transnacionales. La aplicación de principios coloniales promulgados en el derecho internacional de los Estados tiene como fin negar el derecho de los pueblos indígenas a la libre determinación y la soberanía. Se urge a los gobiernos y a las instituciones multilaterales a denunciar el racismo ambiental y luchar para eliminar este tipo de discriminación.

72. Urgir a los Estados a adoptar y garantizar el cumplimiento de leyes y políticas que protejan a los pueblos y culturas del racismo ambiental, que aseguren la participación comunitaria en condiciones de igualdad en la toma de decisiones ambientales, que eduquen a la sociedad sobre racismo ambiental, que requieran estudios de impacto ambiental de todas las obras públicas y privadas, y que utilicen medidas precautelares para promover prácticas económicas sostenibles, y que ofrezcan resoluciones compensatorias y reparaciones a las comunidades afectadas, a fin de garantizar una existencia saludable y sostenible para todos los miembros de la sociedad.

73. Recomendar que la sociedad civil desarrolle un Red de Justicia Ambiental en las Américas para 1) aumentar la conciencia sobre cómo se manifiesta el racismo ambiental en la región, 2) compartir información, estrategias y lecciones aprendidas para combatir el racismo ambiental, 3) desarrollar estrategias de influencia que conecten el medio ambiente (incluyendo el racismo ambiental) a los derechos humanos, y 4) tomen parte de acciones de solidaridad.

74. Exigir a los Estados que promulguen leyes que permitan sancionar penal y económicamente a las empresas nacionales y transnacionales cuya actividad causa daños que atentan contra la vida humana, por la explotación irresponsable de los recursos naturales.

75. Crear con la participación de los organismos gubernamentales y no gubernamentales un Consejo Mundial de Ecología Humana que incorpore toda la diversidad humana y su relación con la naturaleza, que asegure la realización de las exigencias del presente Plan de Acción para cada realidad específica a través de líneas de acción que transformen verdaderamente los viejos paradigmas y realicen los cambios necesarios.

76. Exigir a los medios y sistemas de comunicación a reafirmar sus principios democráticos, éticos e interculturales y su poder social de formadores de opinión; abriendo sus espacios para sensibilizar a la sociedad y para incluir la expresión de la diversidad; reconocer el derecho a la comunicación de los sectores discriminados; y erradicar la difusión de estereotipos y productos con contenidos, símbolos, valores y palabras discriminatorios. Poner atención especial al tema en que las mujeres, niñas, jóvenes, mujeres de tercera edad y discapacitadas son afectadas por la manera en que los medios de comunicación promueven imágenes, mensajes y publicidad con contenidos racistas, sexistas y degradantes sobre ellas.

77. Exigir a los Estados, gobiernos locales, estatales y nacionales que elaboren políticas y mecanismos de comunicación que garanticen el acceso a los medios de comunicación a los grupos marginados, mujeres, los pueblos indígenas, pueblo afrodescendientes y pueblo Rom; jóvenes, personas de la tercera edad, lesbianas, gays, e migrantes, desplazadas/os, discapacitadas/os.

78. Exigir la eliminación de los estereotipos de nuestras identidades, símbolos, idiomas, costumbres, tradiciones y vestimentas que son promovidos por diversos medios de comunicación, comercio y otros. Exigir que los Estados cesen la explotación de las imágenes culturales de las mujeres de los pueblos indígenas, el pueblo afrodescendientes, pueblo Rom, las/os migrantes y desplazadas/os, jóvenes, niñas/os, personas de la tercera edad, lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgénero, travesties y discapacitadas/os que promueven el turismo y la comercialización de nuestras culturas.

79. Exigir al Estado, leyes y políticas que penalicen la explotación y la degradación de las imágenes y culturas en los medios de comunicación y el establecimiento de mecanismos de monitoreo del cumplimiento.

80. Impulsar la creación de instancias ciudadanas de monitoreo de los contenidos difundidos a través de los medios de comunicación, con respecto a su tratamiento de la diversidad existente en la sociedad y sus avances hacia la erradicación del contenido racista, xenofóbico, sexista, lesbofóbico, homofóbico, u otros contenidos discriminatorios. Asimismo, realizar una acción anual de monitoreo con la difusión de sus resultados. Para ello, se hace necesario la eliminación de programas transmitidos en los diferentes medios de comunicación que favorecen y alimentan de manera permanente el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas relacionadas de intolerancia.

81. Exigir a la ONU y sus organismos afiliados a respaldar y financiar las iniciativas ciudadanas orientadas a poner las nuevas tecnologías de la información al servicio de la causa antirracista, antidiscriminatoria, anti-xenofóbica; y a favor de la diversidad de una sociedad pluralista.

82. Hacer un llamado a las Naciones Unidas y los Estados para que promuevan la creación de un fondo proveniente de las ganancias obtenidas por las compañías privadas de comunicaciones como resultado de la venta de productos de nuevas tecnologías, el cual será destinado a que los pueblos y poblaciones en desventaja social, económica, cultural o geográfica tengan acceso a equipos actualizados, servicios y mantenimiento de estos equipos.

83. Exigir a los medios y sistemas de comunicación para que, en cumplimiento de su vocación de servicio público, que capaciten a las mujeres y hombres que trabajan con ellos y apoyen las iniciativas de organizaciones de la sociedad civil que trabajan para la eliminación de la discriminación racial, la xenofobia, el sexismo, la intolerancia, la lesbofobia, la homofobia, la discriminación por condición de salud y otros tipos de discriminación.

84. Invitar a los centros formadores de comunicadores a incorporar en sus currícula educativas, aspectos relativos a los derechos humanos y a la lucha contra el racismo.

85. Exigir que se impulsen políticas educativas formales e informales, inclusivas de la diversidad cultural, racial y sexual que recuperen la contribución histórica de las mujeres para el desarrollo de sus respectivos pueblos, comunidades y naciones.

86. Urgir a la Comunidad Internacional a tener presente la doble o múltiple discriminación que afecta a las mujeres por razones de raza, género y clase social de los pueblos indígenas, pueblo afrodescendientes y pueblo Rom, y colectividades discriminadas, como las migrantes, lesbianas, bisexuales, transgénero, discapacitadas y de distintas condiciones de salud, lo que tiene particular relevancia en lo relativo al otorgamiento de recursos dirigidos a disminuir la brecha racial, de género y generacional, como para la aplicación de los Instrumentos Internacionales que garantizan la igualdad entre los géneros.

87. Exigir que se estipulen y adopten las medidas necesarias para incluir una efectiva participación de las ONG de mujeres y de las organizaciones de base de mujeres, en la Conferencia Mundial contra el Racismo, garantizando también, espacios físicos adecuados y traducción simultánea.

88. Instar a los Estados Partes, sus agencias, ONG, sociedad civil y sectores privados a adoptar y encausar medidas para el seguimiento inmediato de la Conferencia Mundial contra el Racismo, Discriminación Racial, Xenofobia y Formas Relacionadas de Intolerancia. Implementando mecanismos de monitoreo y cabildeo para aplicar las recomendaciones de la Conferencia Mundial a niveles local y nacional, incluyendo las reuniones regionales, locales y nacionales donde se promoverá la Declaración y el Plan de Ación de la Conferencia Mundial Contra el Racismo y se desarrollara una red del trabajo de las ONG para eliminar el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y formas relacionadas de intolerancia.

89. Exigir a los Estados y la ONU, el reconocimiento del rol y autonomía de las ONG, así como la asignación de fondos para implementar programas y proyectos orientados a la erradicación de todas las formas de discriminación.

90. Exigir que los Estados Partes de las Naciones Unidas promuevan y financien la participación de las poblaciones, pueblos y nacionalidades que luchan contra el racismo, la xenofobia, el sexismo, la homofobia, la lesbofobia y otras formas de discriminación en la Segunda Reunión del Comité Preparatorio (PrepCom II) y en la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y otras Formas Relacionadas de Intolerancia.

91. Instar a los Estados Partes, agencias especializadas, ONG, instituciones inter-gubernamentales, al sector privado y a la sociedad civil a trabajar conjuntamente para proveer los recursos financieros que respalden la creación y el funcionamiento de una red global de ONG, que trabajen para eliminar el racismo, la discriminación racial, xenofobia, lesbofobia, homofobia, sexismo y todas las formas de intolerancia relacionada.

92. Demandamos que sea otorgado el acceso a la sociedad civil incluyendo ONG para informar directamente a las Comisiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el avance alcanzado en cada Estado con relación a la implementación de las recomendaciones del Plan de Acción de la Conferencia Mundial contra el Racismo, Discriminación Racial, la Xenofobia y otros formas de intolerancia relacionadas.

93. Demandamos que las Naciones Unidas imponga sanciones a aquellos Estados que no implementen o no informen sobre los avances de la implementación de las recomendaciones del Plan de Acción de la Conferencia Mundial contra el Racismo, Discriminación Racial, la Xenofobia y otros formas de intolerancia relacionadas o que se demoren en cumplir con sus obligaciones.

PUEBLOS INDÍGENAS Reconociendo la lucha de los pueblos indígenas originarios de las Américas, sus aportes en conocimientos y prácticas culturales y los avances alcanzados en la identidad y derechos colectivos como pueblo, así como el reconocimiento a su libre determinación y derechos territoriales.

94. Exigir que la comunidad internacional, la ONU y la OEA reconozcan que los pueblos indígenas somos pueblos en el sentido que este término tiene en el derecho internacional.

95. Exigir a los Estados a adoptar rápidamente el texto actual de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU como muestra de su voluntad política para terminar con la discriminación hacia los pueblos indígenas. De la misma manera, llamar a los Estados de las Américas a priorizar la aprobación de una Declaración Interamericana de los Derechos de los Pueblos Indígenas con plena participación de las/os representantes de dichos pueblos y nacionalidades.

96. Exigir a los Estados Americanos a que, antes de aprobar una Declaración Interamericana de los Derechos de los pueblos indígenas, se lleven a cabo amplias consultas con previa participación de los pueblos indígenas que definan su participación en el sistema interamericano y las reformas necesarias tomando en cuenta los avances alcanzados.

97. Exigimos a los Estados que ratifiquen y apliquen el Convenio 169 de la OIT, procurando en procedimientos posteriores, la superación de sus deficiencias, así como su permanente evolución por parte de los pueblos indígenas.

98. Exigir a los Estados y sistema de las Naciones Unidas el respeto, fortalecimiento de y promoción de la ciudadanía plena y universal para los pueblos indígenas.

99. Demandar a los Estados Partes para que tomen en cuenta a los incluyan a pueblos indígenas, en las instancias de toma de decisiones, diseño e implementación de políticas orientadas a erradicar todas las formas de discriminación

100. Exigir que los Estados y las agencias internacionales promuevan y provean los recursos necesarios para que los pueblos indígenas sujeto del estudio, desarrollen actividades de recolección, compilación y diseminación de datos, sobre la aplicación de la justicia, especialmente con relación con todo tipo de delito y sanción, entre ellos la aplicación de la pena de muerte. Que los Estados y las agencias internacionales deben proveer a los pueblos indígenas los recursos necesarios y asegurar que estas actividades puedan ser desarrollados por ellos mismos. Asimismo, que reconozca la validez de los resultados obtenidos.

101. Denunciar y rechazar ante las instancias nacionales e internacionales pertinentes, la imposición hegemónica de sistemas jurídicos coloniales que desconocen y anulan los sistemas jurídicos de los pueblos indígenas

102. Exigir a los Estados el reconocimiento y respeto al ejercicio y desarrollo de los diversos sistemas jurídicos de los pueblos indígenas, y fortalecer la administración de justicia según el derecho de cada uno de estos pueblos.

103. Exigir que los Estados y la sociedad civil se abstengan de usar el término amplio como “latino” o “hispano”, para referirse a los pueblos indígenas.

104. Exigir la eliminación de los estereotipos de nuestras identidades, símbolos, idiomas, costumbres, tradiciones y vestimentas que son promovidos por diversos medios de comunicación, comercio y otros. Exigir que los Estados cesen la explotación de las imágenes culturales de las mujeres de los pueblos indígenas

105. Los Estados deben reconocer la discriminación individual y colectiva de forma sistemática que sufren los pueblos indígenas y en particular mujeres indígenas. Los estados deben capacitar y sensibilizar a quienes imparten justicia a cerca de la naturaleza de esa discriminación, así como la situación específica de carácter cultural, lingüísticos social y políticos - organizativo de los pueblos indígenas

106. Exigir a los Estados el reconocimiento de la contribución cultural, económica, política y científica de los pueblos indígenas.

107. Exigir que los Estados cesen de expropiar los territorios de los pueblos indígenas o de sus miembros y que se devuelvan los territorios usurpados.

108. Exigir a los Estados a que cesen con el despojo y la explotación de nuestras tierras y los recursos naturales inmediatamente y a que trabajen con los pueblos indígenas, particularmente con las mujeres indígenas, para desarrollar políticas y programas que apunten a mejorar las condiciones económicas y sociales de quienes hayan sido obligados a migrar hacia centros urbanos.

109. El racismo ambiental se aplica a los pueblos indígenas a lo largo del mundo, es una extensión histórica de las políticas genocidas impuestas sobre ellos desde los Estados y las corporaciones transnacionales. La aplicación de principios coloniales promulgados en el derecho internacional de los Estados tiene como fin negar el derecho de los pueblos indígenas a la libre determinación y la soberanía. Se urge a los Estados y a las instituciones multilaterales a denunciar el racismo ambiental y luchar para eliminar este tipo de discriminación.

110. Instar a los Estados el reconocimiento e indemnización por daños irreversibles causados por la pérdida de la biodiversidad y la contaminación del medioambiente que afecta a los pueblos indígenas y, en particular, a las mujeres, niñas/os y adolescentes, así como a las futuras generaciones y demandamos a los Estados que cesen con esa destrucción inmediatamente.

111. Exigir a los Estados que reconozcan los derechos colectivos de los pueblos indígenas, cuyos derechos incluyen sin limitación, el uso, administración y protección de sus recursos y conocimientos tradicionales, el control sobre territorios, así como el establecimiento transparente de participación plena y efectiva en la toma de decisiones a nivel local y nacional

112. Exigir a los Estados y a la Comunidad Internacional el reconocimiento de las prácticas culturales y formas propias de economía, de organización socio-política y propiedad intelectual de los pueblos indígenas.

113. Demandamos a los Estados, a la comunidad internacional el reconocimiento de la propiedad intelectual, organización social y política los sistemas propios y educativos como así también las prácticas culturales de los pueblos indígenas

114. Desarrollar e implementar un régimen adecuado de protección de la propiedad intelectual y del conocimiento milenarios de los pueblos indígenas, incluyendo los recursos bio-genéticos.

115. Demandar a los Estados y a la sociedad en general que reconozcan y respeten el rol fundamental de las mujeres indígenas en la educación y transmisión de conocimientos y valores culturales.

116. Demandar a los Estados y a la sociedad en general que reconozcan y respeten el rol fundamental de las mujeres indígenas en la educación y transmisión de conocimientos y valores culturales.

117. Exigir a los Estados que reconozcan los sistemas y metodologías propias de la educación de los pueblos indígenas.

118. Demandar a los Estados que garantice a los pueblos indígenas y, en particular, a las mujeres indígenas el acceso a la educación que ofrecen si así lo desean, y pongan a disposición recursos para el desarrollo e implementación de nuestros propios sistemas educativos en nuestras propias lenguas, lo que es parte de nuestros derechos como pueblos indígenas.

119. Urgir a la Comunidad Internacional a tener presente la doble o múltiple discriminación que afecta a las mujeres de los pueblos indígenas, por razones de raza, género y clase social.

120. Exigir a la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud a reconocer y actuar frente al hecho de que el racismo, afectan directamente a la salud y las vidas de las/os pueblos indígenas, agravado por el acceso desigual a los servicios de salud, y por la falta de reconocimiento a las prácticas de medicina tradicional.

121. Los Estados deben garantizar el derecho de los pueblos indígenas, especialmente los derechos de las mujeres a una atención de salud de calidad que sea culturalmente apropiada y respete la identidad y los conocimientos médicos tradicionales de los pueblos indígenas. Los Estados deben, además, proveer fondos suficientes para una atención de salud de calidad para la protección y la utilización de la medicina tradicional. Finalmente, los Estados deben inmediatamente: 122. Cesar las políticas de control de población genocidas, de esterilización forzada de las mujeres indígenas y la imposición de otros contraceptivos peligrosos. 123. Programas de experimentación medica dirigidos a Pueblos Indígenas en particular con aquellos privados de libertad sin consentimiento libre e informado. 124. Finalmente, demandamos a que se sancionen a los responsables de tales prácticas.

125. Exigir a la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud a reconocer y tomar medidas frente al hecho de que el racismo, discriminación racial, xenofobia y todas las formas de intolerancia, afectan directamente a la salud física, mental, sexual y reproductiva y las vidas de los pueblos indígenas y agravado por el acceso desigual a los servicios de salud y por la falta de reconocimiento a las practicas de medicina tradicional.

126. Denunciar la utilización de todas las formas de violencia incluyendo la violencia sexual como arma de genocidio de guerra en conflictos armados, en particular, en contra de las mujeres indígenas, niñas/os. Apoyar los esfuerzos internacionales de criminalizar la violencia sexual en el contexto de conflictos armados.

127. Exigir a los Estados hacer las reformas políticas pertinentes que permitan la presencia de pueblos indígenas parlamentaria, y así revertir las actuales relaciones de desigualdad y exclusión.

PUEBLO AFRODESCENDIENTE

127. Denunciar y rechazar ante las instancias nacionales e internacionales pertinentes, la imposición hegemónica de sistemas jurídicos coloniales que desconocen y anulan los sistemas jurídicos del pueblo afrodescendiente.

128. Exigir a los Estados el reconocimiento y respeto al ejercicio y desarrollo de los diversos sistemas jurídicos del pueblo afrodescendiente y fortalecer la administración de justicia según sus prácticas ancestrales.

129. Exigir a los Estados el reconocimiento de que los pueblos afrodescendientes son sujeto de derecho colectivo, el cual debe ser considerado como condición inalienable de su dignidad e identidad histórica y cultural. Ello implica de modo indiscutible la vigencia del derecho a su autodeterminación, el disfrute de sus recursos, conocimientos y control de sus territorios.

130. Demandar a los Estados a desarrollar legislación, políticas y programas para reconocer los derechos de los afrodescendientes a sus tierras ancestrales y a los territorios y recursos naturales en estas tierras, así como la participación plena y efectiva a nivel local y nacional. Llamamos a los Estados reconocer los derechos de los afrodescendientes a la administración, control y uso los de estos recursos naturales a través de practicas tradicionales. Llamamos a los Estados a denunciar y poner fin a la presión sistemática aplicada por métodos administrativos y legales para privar a los afrodescendientes de sus tierras, territorios y recursos naturales. Tales presiones amparadas por los Estados han resultado en el desplazamiento interno, migración, altos niveles de pobreza y la destrucción de familias, culturas y ecosistemas.

131. Exigir a los Estados y a la ONU que reconozcan que las / los afrodescendientes han sido víctimas de racismo, discriminación racial y esclavitud por siglos y la negación histórica de muchos de sus derechos. Exigimos que deben ser tratados con equidad y respeto a su dignidad, que no deben sufrir discriminación alguna por su origen, cultura, color de piel y/o condición social. Se debe reconocer su derecho a su propia cultura e identidad; a participar libremente en igualdad de condiciones en la vida política, social, económica y cultural, a tener, mantener y fomentar sus propias formas de organización, su modo de vida, cultura, tradiciones y manifestaciones religiosas, y a mantener y usar su idioma propio.

132. Demandar de los Estados y a la ONU el reconocimiento de que el legado de la esclavitud ha contribuido a la permanencia del racismo, a la discriminación racial, a la xenofobia y a las formas de intolerancia relacionadas contra las / los afrodescendientes a través de las Américas y el resto del mundo. Exigimos que los Estados reconozcan que la esclavitud constituye un crimen de lesa humanidad. Las consecuencias nefastas de la esclavitud se encuentran en la raíz de las situaciones de profunda desigualdad social y económica de que son, generalmente, víctimas las/ los afrodescendientes en las Américas, así como las personas afrodescendientes en la diáspora a través del mundo.

133. Exigir a los Estados, la ONU y OEA voluntad política para combatir el racismo, discriminación, xenofobia y formas relacionadas de intolerancia y que esta se manifieste mediante un enfoque colectivo en reparaciones, compensaciones y otras medidas que deban ser adoptadas por los Estados y se reconozca y valore la contribución de los afrodescendientes al desarrollo económico y cultural, lingüístico artístico e identidad histórica de las Américas, que beneficie directamente a los afrodescendientes y, en especial, a las mujeres, niños/niñas y jóvenes: 1. Exigir a los Estados la creación de políticas de acción afirmativa como parte de las políticas públicas y las políticas de desarrollo en el ámbito nacional y regional. Entre las áreas a ser cubiertas por tales políticas afirmativas se encuentra la vivienda, patrimonio cultural, acceso a la justicia, salud y en especial con: a. Cuotas porcentuales de participación en las estructuras ejecutivas, legislativas y judiciales de los gobiernos nacionales. b. Cuotas porcentuales de participación, en los programas de acción afirmativa, en la selección y promoción de los empleados en las empresas privadas. c. Cuotas porcentuales de participación en la selección de empresas de comunicación privadas y gubernamentales. d. Cuotas porcentuales de participación en el sistema educativo, particularmente en la docencia de escuelas primarias, secundarias y educación universitaria. 2. Se exige la penalización y la prohibición al acceso a licitaciones gubernamentales a empresas privadas que no tengan políticas y planes de acción afirmativa y un programa de incentivo tributarios a aquellos que la tengan. 3. Se exige la implementación de políticas en las instituciones financieras internacionales para programas de inversiones y prestamos dirigidos al desarrollo de las comunidades afrodescendientes y en especial, la constitución de fondos de capital semilla para promover el desarrollo integral en los próximos treinta años. a. Urgir a los gobiernos por desarrollar programas de capacitación que enfatice en nuevas técnicas de desarrollo integral, desarrollo económico y tecnología de comunicaciones. 5. Exigir a los gobiernos, a nivel regional, la creación de un Instituto Regional para Estudios y Intersesoria (Advocacy) Contra la Discriminación Racial. 6. Urgir el nombramiento de un relator especial adscrito al Sistema Interamericano Contra la Discriminación Racial.

134. Exigimos a la ONU y, en América a la OEA, la elaboración y aprobación de “Declaración de los Derechos de los Pueblos Afrodescendientes”.

135. Exigimos a los Estados a reconocer que el racismo y la discriminación racial se manifiesta de manera diferenciada y profunda en perjuicio de las mujeres afrodescendientes. Además exigimos que los Estados desarrollen legislación, políticas y programas que permitan el pleno acceso a las mujeres afrodescendientes a la educación a la vivienda, empleo, salud y servicios educativos.

136. Exigimos a los Estados reconocer que el racismo es un factor determinante en el disfrute de la salud plena y la salud mental (en el caso del VIH y SIDA). Esto requerirá acceso a servicios preventivos y curativos a las comunidades de los afrodescendientes.

137. Llamar a los Estados y a la comunidad internacional a reconocer que los afrodescendientes son víctimas de brutalidad policial y perciben un trato discriminatorio grave en el sistema judicial. Además, exigimos a los Estados desarrollar legislación, políticas y programas para prevenir el trato discriminatorio que ha resultado en un numero desproporcionado de afrodescendientes encarcelados e involucrados en el sistema de justicia criminal e incluso condenados a la pena de muerte.

138. Llamar a los Estados a respetar, proteger y promover las identidades religiosas de los afrodescendientes a cesar la persecución religiosa, social y económica de grupos tales como los Rastafari u otras expresiones de espiritualidad Africana.

139. Exigimos a los Estados garantizar que los afrodescendientes, en particular a las mujeres, el acceso a la educación y a nuevas tecnologías a través de recursos adecuados para el desarrollo educacional y tecnológico y educación a larga distancia para comunidades rurales. Además, exigimos que la historia de las contribuciones de los afrodescendientes se incorporen plenamente en todos los niveles del currículo educacional.

140. Exigimos a los Estados a reconocer y tomar acciones inmediatas para prevenir y erradicar nuevas formas de racismo y discriminación racial tales como el racismo y discriminación racial tales como el racismo ambiental, como por ejemplo, usar los territorios y comunidades de los afredescendientes como desechos tóxicos y permitir la instalación de negocios que no cumplan con un standard mínimo ambiental.

PUEBLO ROM: Tras las huellas de un pueblo invisible, mensajeros de paz por un mundo mejor dentro de muchos mundos.

141. Exigir a los Estados, gobiernos, pueblos, movimientos sociales, a los medios de información a reivindicar mutuamente al pueblo Rom y sus familias ya que se encuentran en dificultades y con barreras para ejercer en plenitud sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, mejorando la calidad de vida, eliminación de estereotipos y participar del desarrollo nacional de cada país con igualdad de oportunidades en consideración de que los Rom son también actores sociales históricos cuya población es aproximadamente de cuatro millones en el Continente. La Declaración Universal de los Derechos Humanos debe ser aplicada íntegramente a la sociedad Rom porque ha sido y es una de las culturas más discriminadas, segregadas y sufren el flagelo de la discriminacion racial, la xenofobia y la intolerancia.

142. Exigir a la ONU la elaboración de una Declaración consultada con el pueblo Rom de las Américas como muestra de su voluntad política para terminar con la discriminación hacia el Pueblo Rom. De la misma manera, llamar a los Estados de las Américas a priorizar la aprobación de una Declaración Interamericana de los Derecho del pueblo Rom con plena participación de las/os representantes Rom de todo el Continente que defina su participación en el sistema Interamericano tomando en cuenta los avances alcanzados. 143. Exigir a la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud a reconocer y actuar frente al hecho de que el racismo, afectan directamente a la salud y las vidas del pueblo Rom, agravado por el acceso desigual a los servicios de salud, y por la falta de reconocimiento a las prácticas de medicina tradicional.

144. Exigir a los Estados que reconozcan los derechos colectivos del pueblo Rom, cuyos derechos incluyen sin limitación, el uso, administración y protección de sus recursos renovables y no renovables, los saberes y conocimientos milenarios, acceso a territorios así como el establecimiento transparente de participación plena y efectiva en la toma de decisiones a nivel local, nacional e internacional.

145. Exigir a los Estados el reconocimiento y respeto al ejercicio y desarrollo de los diversos sistemas jurídicos propios y fortalecer la administración de justicia según el derecho consuetudinario del pueblo Rom.

146. Exigir a los Estados y a la Comunidad Internacional el reconocimiento de las prácticas culturales y formas propias de economía, de organización socio-política y propiedad intelectual del pueblo Rom desarrollando e implementando un régimen adecuado de protección de la propiedad intelectual y del conocimiento milenarios del pueblo Rom incluyendo los recursos bio-genéticos.

147. Exigir a los Estados el reconocimiento de la contribución cultural, económica, política y científica de pueblo Rom.

148. Exigir a los Estados hacer las reformas políticas pertinentes que permitan la presencia parlamentaria del pueblo Rom, y así revertir las actuales relaciones de desigualdad y exclusión.

149. Los estados deben reconocer la discriminación individual y colectiva de forma sistemática que sufre el pueblo Rom y en particular mujeres Rom. Los estados deben capacitar y sensibilizar a quienes imparten justicia a cerca de la naturaleza de esa discriminación, así como la situación específica de carácter cultural, lingüísticos social y políticos- organizativos del pueblo Rom.

150. Los Estados deben garantizar el derecho del pueblo Rom, especialmente los derechos de las mujeres y niños y niñas a una atención de salud de calidad que sea culturalmente apropiada y respete la identidad y los conocimientos médicos tradicionales. Los Estados deben, además, proveer fondos suficientes para una atención de salud de calidad para la protección y la utilización de la medicina tradicional.

151. Demandar de los Estados que garantice al pueblo Rom y, en particular, a las mujeres y niños y niñas el acceso a la educación que ofrecen con libre determinación, y pongan a disposición recursos para el desarrollo e implementación de sistemas propios de educación.

152. Exigir a los Estados que reconozcan los sistemas y metodologías propias de la educación del pueblo Rom.

153. Urgimos a las naciones unidas a diseñar instancias, mecanismos y procedimientos que posibiliten la participación plena del pueblo Rom en condiciones de igualdad frente a los estados. Asimismo, el establecimiento de un foro permanente para el pueblo Rom que en el nivel mas elevado posible, con una composición mixta y equitativa y con un mandato amplio que incluya los derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales, ambientales, sanitarios, educativos, lingüísticos, de género, de desarrollo, prevención de conflictos, entre otros, facilite el diálogo entre los Estados Partes de la ONU, el pueblo Rom, las agencias internacionales y organismos especializados del sistema de naciones unidas sobre temas e intereses que afecten a nuestro pueblo.

154. Instar a los estados y gobiernos para que se expidan y formulen normas y legislaciones que faciliten el libre tránsito del pueblo Rom a través de las fronteras internacionales en el continente y existan las garantías necesarias para que la forma de vida nómade e itinerante que conservan muchos grupos familiares Rom de las Américas puedan ser sostenibles en el tiempo, adecuar y proteger lugares seguros para que se instalen los campamentos necesarios para el desarrollo normal de su forma de vida.

155. Recomendar a las Naciones Unidas la elaboración de una Convención sobre los Derechos del Pueblo Rom.

156. Exigir a la OEA, ONU, la elaboración de una Declaración del Pueblo Rom.

157. Exigir porque los Estados reconozcan el derecho de libre determinación para el pueblo Rom. Declarar el día 8 de Abril como el Día Internacional del Pueblo Rom.

158. Exigir que los Estados y la sociedad civil se abstengan de utilizar terminologías discriminantes, para referirse al pueblo Rom.

159. Demandar de los Estados incluir en el Plan de Acción de la Conferencia Mundial, en sus planes de desarrollo programas, proyectos de acciones inmediatas y estrategias de mediano y largo plazo, la compensación a las poblaciones de desplazados por pérdida de territorios. Asimismo, la reparación y reconocimiento de la deuda histórica con el pueblo Rom.

MESTIZOS

160. Exigir a los Estados y a la OEA que reconozcan que una de las formas más invisibilizadas del racismo en las Américas, es la que afecta a las poblaciones mestizas, a las que se niega la posibilidad de un reconocimiento cultural a su filiación también indígena y afrodescendiente. Hacer un llamado a todas las personas mestizas a reconocerse en su tradición cultural hasta ahora sumergida o dominada, y reivindicar su lugar en la lucha universal y americana contra el racismo y la discriminación que también les conculca sus derechos a la identidad y la igualdad social y cultural.

DESCENDIENTES ASIÁTICOS

161. Urgir a los Estados Partes que, en la Declaración y Plan de Acción de la Conferencia Mundial contra el Racismo, se reconozca la historia de personas de descendencia asiática en las Américas, como una caracterizada a menudo por la discriminación sistémica y abierta que viola sus derechos humanos y confirma con profunda preocupación el hecho de que continúan sujetas a actos de violencia, al racismo, discriminación racial y xenofobia.

MIGRANTES

162. Los Estados deben reconocer la discriminación individual y sistémica sufrida por las mujeres migrantes y desplazadas de los pueblos indígenas, el pueblo afrodescendiente, el pueblo Rom, en particular. Los gobiernos deben sensibilizar a quienes imparten justicia, acerca de la naturaleza de la discriminación, así como la situación específica de carácter cultural, social y político - organizativo de los pueblos indígenas, el pueblo afrodescendiente, el pueblo Rom, culturas discriminadas y de personas migrantes y desplazadas.

163. Exigir a los Estados reconocer el desplazamiento forzado a que son sometidos individuos, comunidades y pueblos que los lleva a ser víctimas del racismo, xenofobia y otras formas de discriminación. Llamar la atención especialmente sobre la situación que se está presentando en países cuyas poblaciones son objeto de desplazamiento forzado causado por diferentes actores, como el ensayo de prácticas de guerra, guerrillas, grupos paramilitares, compañías multinacionales y narcotraficantes.

164. Exigir a los Estados para que tomen las medidas necesarias para asegurar que ninguna persona será expulsada, extraditada o enviada a otro Estado, si existen fundamentos sustanciales para creer que él o ella estará en peligro de ser sujeto a tortura o persecución por razón de raza, opinión política, nacionalidad, religión, orientación sexual o membresia a grupo particular y/o social.

165. Exigir a los Estados, en el marco de los acuerdos de reciprocidad entre ellos, el reconocimiento de la libre circulación de personas y los derechos humanos de las personas migrantes, desplazadas/os en la regularización de su status jurídico - legal; sin importar su tendencia religiosa y/o política, orientación sexual, discapacidad, y otras formas de diversidad, incluyendo el acceso a la residencia permanente y a la ciudadanía. Asimismo, atender de forma adecuada y justa las diversas necesidades de las personas desplazadas, refugiadas, sin distingo de grupo étnico, género, orientación sexual, edad, nacionalidad y condición de salud, que por derecho se merecen.

166. Exigir a los Estados brindar todos los servicios jurídicos que permita la defensa de las personas migrantes en los procesos legales en que estuvieran inmiscuidos y que se lo hagan en condiciones equitativas con otras personas de ese país.

167. Urgir a los Estados la revisión de las políticas migratorias que actualmente desfavorecen a las personas migrantes y desplazadas, a través de la actualización de las políticas dentro del contexto de integración socioeconómica y cultural de las naciones.

168. Exigir que las reformas o enmiendas que se hagan a las leyes de migración, sean elaboradas con la participación de las personas migrantes, y dentro de los principios de la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de las/los Trabajadoras/es Migrantes y sus Familias.

169. Exigir a los gobiernos que no se considere delito el no tener documentos migratorios en regla. Así como eliminar la denominación de ilegales a las personas migrantes y desplazadas.

170. Urgir a los Estados y al sistema de la Organización de las Naciones Unidas la implementación inmediata de una amnistía total para las personas migrantes y desplazadas, indocumentados a fin de regularizar su status.

171. Demandar que el Plan de Acción tenga especial consideración de la situación de las personas migrantes y desplazadas, que son incorporados en función del sistema económico, y sumergidos y reprimidos en las demás esferas de la vida social. La identificación de las actitudes y prácticas xenófobas, así como de los abusos por su vulnerabilidad social, deben ser objetivos inmediatos para los Estados.

172. Exigir a los Estados y organismos internacionales el reconocimiento del desarrollo desigual de los Estados como principal causa de la migración y desplazamientos forzados.

173. Urgir a los Estados y a la Comunidad Internacional a reconocer que el desarrollo desigual de los Estados y las inequidades que subsisten al interior de ellos, producen una migración y desplazamientos forzados que coloca a las personas en situaciones de desigualdad, tanto en el campo laboral como en los aspectos socioculturales y lingüísticos.

174. Demandar de los Estados incluir en el Plan de Acción de la Conferencia Mundial contra el Racismo, en sus planes de desarrollo programas, proyectos de acciones inmediatas y estrategias de mediano y largo plazo, la compensación a las poblaciones de desplazados por pérdida de territorios. Asimismo, la reparación y reconocimiento de la deuda histórica con el pueblo Rom.

175. Urgir a los Estados el reconocimiento de los aportes que realizan las personas migrantes y desplazadas a las economías de los países receptores.

176. Denunciar en todas las instancias y foros que los Estados receptores de la migración, criminalizan a las personas migrantes documentadas e indocumentadas y desplazadas; ejercen diversas formas de persecución contra los trabajadores y trabajadoras migrantes. Asimismo, denunciar a los medios de difusión y agentes de producción cultural que estigmatizan a estas poblaciones.

177. Exigir a los Estados mejorar las condiciones de vida de los pueblos indígenas, pueblo afrodescendientes y pueblo Rom para prevenir la migración y desplazamiento forzado, y para que tengan la opción de quedarse en sus comunidades.

178. Demandar a los Estados la adopción de legislaciones y políticas migratorias orientadas a garantizar la plenitud de los derechos humanos de las personas migrantes, documentadas o no y desplazadas.

179. Exigir a la UNESCO que, conjuntamente con los Ministerios de Educación de los países y en todas las instancias gubernamentales institucionalicen las reformas curriculares que busquen eliminar toda denominación con palabras peyorativas para las personas migrantes y desplazadas.

180. Exigir de la Comunidad Internacional y de los gobiernos el respeto de los derechos humanos, acordar pronta asistencia y canalizar los recursos apropiados para auxiliar a los pueblos y personas forzados a desplazarse internamente, especialmente a los niñas/os, adolescentes, jóvenes, mujeres, personas de tercera edad, personas con discapacidad, o con diferentes condiciones de salud, que son sujeto de formas específicas de violencia, en ese marco.

DIVERSIDAD SEXUAL

181. Instar a las Naciones Unidas a incorporar en los instrumentos de derechos humanos el respeto a la diversidad sexual y a rechazar la imposición de cualquier modelo de vida basado en la intolerancia y la negación de la libertad y dignidad de las personas. Se entiende diversidad, como característica intrínseca de la humanidad, de las sociedades y las culturas, comprende también la identidad y la vida / actividad sexual de todas las personas, aspectos que, al amparo de derechos humanos específicos, no pueden estar sometidos a la imposición de modelos, ser motivo de intolerancia o de negación de la libertad y respeto.

JÓVENES

182. Recomendar a los Estados Partes de la ONU que incluyan en el concepto de intolerancia la invisibilización, violaciones a los derechos sociales, económicos, políticos, culturales y sexuales basados en relaciones de poder inter-generacionales.

183. Demandar a los Estados que, en colaboración con las ONG y la sociedad civil, a facilitar un diálogo internacional juvenil sobre racismo, discriminación racial, xenofobia y formas relacionadas de intolerancia, a través del foro mundial de la juventud, y utilizando nuevas tecnologías, intercambios y otros medios, y tomar medidas para asegurar la participación de la juventud, especialmente de aquellos que pertenecen a comunidades tradicionalmente marginadas, en el foro mundial de la juventud y la Conferencia Mundial contra el Racismo.

184. Exigir a los Estados la eliminación de las normas sustantivas y procesales de los sistemas jurídicos que prevean condenas máximas a niñas/os y adolescentes.

185. Urgir a los Estados a permitir la objeción de conciencia y a erradicar del servicio militar las prácticas que no respeten el pleno desenvolvimiento de los seres humanos, especialmente de la niñez, adolescencia y juventud, desconociendo su ética, religión, orientación sexual y conciencia, costumbres milenarias; y las conductas y prácticas etnocentristas, xenófobas, sexistas, intolerantes y discriminatorias.

186. Demandar a los organismos internacionales a que efectúen una directa y verdadera participación de los derechos humanos de las/os niñas/os y adolescentes en los conflictos armados.

187. Reconocer a niñas/os, adolescentes y jóvenes la objeción de conciencia como derecho a la participación voluntaria en cualquier categoría en el campo militar sin que se arriesgue la pérdida de derechos ciudadanos o coerción social, penal, o militar.

188. Recomendar a las Naciones Unidas la elaboración de una Carta Universal de los Derechos de las/los Jóvenes.

* Pueblos indígenas, en este contexto se entiende como naciones, nacionalidades, aborígenes, tribus, originarios y otras denominaciones semejantes (aclaración del Caucus Indígena en este Foro).



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