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COMUNICACIÓN Y CIUDADANIA Construyendo la agenda social en comunicación |
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2002-02-05 El derecho a la Comunicación y la Sociedad de la InformaciónSean Ó SiochrúLo que quiero hacer es redefinir o reformular la así llamada "Sociedad de la Información" para que pueda ser usada de manera progresista y empoderante. Por cierto, existe la duda respecto a si puede ser usada de alguna manera, dado que está tan contaminada por sus actuales promotores. La Sociedad de la Información a menudo es presentada con grandes y amplias promesas del potencial revolucionario del conocimiento y la información, algo parecido a los albores de la era de la energía nuclear que prometía energía gratuita sin límites para todos: "Tan barata que no vale la pena cobrar por ella" era la frase de moda entonces. Así la Sociedad de la Información es la cornucopia de la información y el conocimiento vertiéndose ante la puerta y en las salas de todas las personas, pronto con amplitud de banda y acceso ilimitados. Las letras pequeñas en su interior empiezan a dibujar otra imagen y una agenda diferente. Quedó fuera la versión de información y conocimiento para todos, ahora se habla del número de usuarios de Internet y de brechas digitales. El folleto para la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI) es típico de ello(1). La carátula anuncia: "El mundo moderno está experimentando una transformación fundamental a medida que la sociedad industrial que marcó el siglo XX deriva a gran velocidad hacia la Sociedad de la Información del siglo XXI. Este proceso dinámico anuncia un cambio fundamental en todos los aspectos de nuestras vidas, incluyendo la difusión de los conocimientos, el comportamiento social, las prácticas económicas y empresariales, el compromiso político, los medios de comunicación, la educación y la salud, el ocio y el entretenimiento. Nos encontramos sin duda en medio de una gran revolución, tal vez la mayor que la humanidad haya experimentado". No hay una falsa humildad ni se trata de una afirmación insignificante, en tanto es concebible que podría resultar en un impulso de gran importancia para los derechos humanos y el derecho a la comunicación. Por supuesto, aunque promete cambios fundamentales en todos los aspectos de nuestras vidas, no dice si el cambio será para mejor. Dejando eso de lado -creo que podemos leer el pensamiento del autor sobre ello- dentro del folleto llegamos al análisis. El análisis comprende dos diagramas. Uno muestra las disparidades regionales respecto a usuarios de Internet en el mundo. El segundo, bajo el título "Brecha digital-brecha de infraestructura", muestra que los países de altos ingresos tienen la mayor porción de la infraestructura en telefonía, telefonía móvil e Internet. La implicancia es clara: la solución a este problema, y el camino para avanzar la Sociedad de la Información, tiene que ver totalmente con ampliar la infraestructura. Esta tendencia a reducir el tema de la sociedad de la información a la ampliación de la infraestructura de telecomunicaciones es indicativa de las fuerzas principales que impulsan la noción actual de la sociedad de la información -es decir, la industria de la telecomunicación e infraestructura-. Nuestra existencia social, cultural y política inmensamente enriquecida, según parece, se resume en abrir el camino para la inversión privada en infraestructura. Éste ha sido el camino en la década de los 90 con las promesas del G7 y sus estudios piloto para el desarrollo; la Sociedad de la Información de la Unión Europea que no logró resultados en ningún estándar de servicio universal; la super carretera anunciada con bombos y platillos de los EEUU; y de manera más reciente las promesas del G8 y el Dot Force: Grandes promesas, algunas acciones simbólicas y el mercado sin restricciones. ¿Es esto realmente todo lo que debemos esperar para los derechos humanos y el derecho a la comunicación en la Sociedad de la Información? ¿Sólo de esto se trata la Sociedad de la Información? ¿La revolución en la información y el conocimiento de los últimos 30 años realmente sólo tiene que ver con la creación de una nueva red impulsada por el lucro? ¿O debería estar sucediendo algo más? De la "Sociedad Post-Industrial" a la "Sociedad de la Información" Para responder a estas preguntas, y a fin de rescatar el potencial de la Sociedad de la Información, debemos volver la mirada brevemente a las raíces de la idea sobre la Sociedad de la Información a principios de la década de los 70 y a lo que se denominó la "Sociedad Post-Industrial". A principios de los 70, académicos como Daniel Bell y Marc Porat empezaron a observar algunas tendencias(2): Los "trabajadores de la información" definidos de manera amplia, estaban convirtiéndose en el grupo de trabajadores más numeroso en los países más ricos, por encima de los trabajadores industriales -estaba surgiendo una "clase del conocimiento"; Relacionado a ello, estaba surgiendo una infraestructura de "tecnología intelectual" paralela a la infraestructura de la tecnología industrial; Un número cada vez mayor de bienes, para uso industrial y doméstico, contenía paquetes de información como componentes centrales. Los bienes físicos "puros" constituían una parte gradualmente decreciente de la producción total. La idea de una "tecnología intelectual" profetizaba la tecnología de información y comunicación y las redes mundiales de hoy, en esa época en que apenas eran vislumbradas por Bill Gates. El uso efectivo de la información y los conocimientos mediatizados también se convirtieron en factores críticos para el éxito en la política y la cultura, así como en la economía. Incluso nuestra propia formación de identidad y sentido de comunidad se estaban haciendo cada vez más dependientes de las corrientes de información que se nos entregaba, y que nos permitían interactuar. Así, la información y el conocimiento se convierten en la dinámica central de la sociedad, como medio y como fin. Es así que el control no sólo sobre la producción del conocimiento, sino también sobre los medios por los que es comunicado y mediatizado, se convierten en factores críticos. Quien sea que controle las redes de medios y de comunicación tiene un fuerte asidero sobre el desarrollo económico, social, cultural y político. La comunicación mediatizada electrónicamente -radio, televisión, redes electrónicas, con su enorme alcance e infinita reproducción masiva- se convierte en el sistema circulatorio primario de la Sociedad de la Información. En las décadas posteriores a los 70, el concepto se trasladó del dominio académico al de políticas. En el clima conservador de los 80 y los 90, el concepto evolucionó gradualmente (en ocasiones ayudado por escritores conservadores populistas como Alvin Toffler), teñido por las prioridades de los poderes existentes. En el ambiente de las políticas de entonces, la fuerza impulsora siempre fue el lucro, y una rama central, la necesidad de abrir nuevos mercados y obtener el control sobre los existentes en manos de la propiedad pública o la regulación. Entonces, los medios y los fines ya empezaban a confundirse. Así, cuando el gran dinero estaba en la televisión, la televisión fue colonizada por los proveedores de información. Cuando la telecomunicación se convirtió en el mayor habilitador de la expansión corporativa, la presión se dirigió a eliminar toda propiedad pública. Con la Internet y la nueva generación de tecnologías de información y comunicación, repentinamente, la "divisoria digital" se convirtió en la sazón, y el acortarla (de manera económicamente beneficiosa) se convirtió en la meta. En esta situación nos encontramos hoy día. Sin embargo, las TIC, así como otros medios, son simplemente los medios por los que la información y el conocimiento son transmitidos. Aunque estos medios claramente ganan prominencia en conjunción con la creciente importancia del conocimiento, no pueden ser un fin en sí mismos -a menos que la intención sea ganar control y exprimir hasta la última gota de lucro de ellos. De allí, el folleto de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información, y el repentino remezón de la gran promesa de amplio desarrollo humano a la estrecha realidad de la construcción de una infraestructura privada impulsada por el lucro. Las Preguntas Clave El tema real para los derechos humanos en la Sociedad de la Información es la lucha por el control del conocimiento de la sociedad. Aunque la "brecha digital" es real y tiene consecuencias reales, no debe distraer a los proponentes de derechos humanos, de los temas de fondo, temas que finalmente determinarán si la "brecha digital" puede ser acortada significativamente, o es sólo un lema útil para vender la visión del mundo impulsado por el mercado. Las preguntas a plantear son: ¿A quién le pertenece y quién controla la información y el conocimiento? (Derechos de Propiedad Intelectual -DPI-) ¿A quién le pertenece y quién controla los medios de transportar y distribuir la información y el conocimiento? (espectro radial, redes, medios) ¿Quién usa la información y el conocimiento de manera más efectiva para lograr sus fines? (acceso, habilidades, herramientas) Plantear preguntas como éstas puede demandar legítimamente una agenda más amplia que tecnologías de información y comunicación para la CMSI, y abarcar otros medios clave y los temas de conocimiento desde una perspectiva humana. A pesar de no lograr la cobertura del último despliegue publicitario del G8, las respuestas a estas preguntas ya están con nosotros, las cifras están contadas y los análisis están hechos. Respecto a la propiedad del conocimiento, bajo los auspicios principalmente de la OMC, sólo ha prevalecido una definición estrecha de propiedad intelectual, el modelo occidental; existen instrumentos y sanciones de cumplimiento enormemente fortalecidos; y un cambio decisivo a favor de propietarios de conocimientos en desmedro de los usuarios. Respecto al transporte y movimiento de la información y el conocimiento, ha habido un cambio masivo hacia la propiedad privada de todas las infraestructuras y medios y gran concentración de la propiedad, y un debilitamiento virtualmente total de la ONU como un foco de regulación y control. Y en términos de capacidad para el uso efectivo, las tecnologías más nuevas sobre las cuales se coloca todo el énfasis, como la Internet y las TIC, hasta ahora son usadas de manera más efectiva por corporaciones y por varones más jóvenes, de habla inglesa en zonas urbanas de los países más ricos. Existe así toda una gama de preguntas, preguntas que las corporaciones y los gobiernos que impulsan el actual modelo de la Sociedad de la Información preferirían que no se plantearan, tales como: ¿Por qué las radios locales sin fines de lucro, el medio más barato y más accesible posible, no están disponibles en cada comunidad en todas partes? ¿Por qué la televisión está prácticamente desregulada en términos de difusión de contenido comercial y de consumo mundialmente, y está dominada por un pequeño número de compañías? ¿Por qué la propiedad de la información y el conocimiento se está concentrando en menos manos, incluso el legado de conocimiento de milenios que está siendo encerrado en enormes bases de datos privadas para volver a ser vendidas a sus creadores? ¿Por qué los derechos de propiedad intelectual están otorgando derechos de monopolio cada vez más amplios a los propietarios y están extendiendo al conocimiento hasta ahora de dominio público? ¿Por qué la Internet se está convirtiendo en otra arena para la explotación comercial y la supervisión represiva? Las Encrucijadas de los Medios Como esta conferencia dice -sí tenemos una opción. En efecto, nos encontramos ante una encrucijada de los medios y la comunicación. Observando una de las rutas, vemos que conduce a una Sociedad de la Información futura en la cual los medios y el conocimiento son de propiedad privada de megacorporaciones; donde el acceso a la información está basado en la capacidad para pagar; donde el contenido está homogeneizado y saneado para facilitar la entrega de espectadores a los publicistas. Observando la otra ruta, vemos que conduce a una Sociedad de la Información cuya meta es informar, entretener, divertir, educar, desafiar, provocar, ilustrar y relajar a las personas. Los medios donde las personas pueden verse a sí mismas, ser ellas mismas y por último expresarse a sí mismas e interactuar con otros. Los medios como mediación entre las personas y la sociedad, como espacios colectivos para la creatividad y la expresión, como la herramienta central de una esfera pública vibrante. Si no tomamos una decisión consciente y deliberada para actuar, la opción puede desaparecer -la segunda ruta puede cerrarse en un futuro previsible-. Las tendencias actuales en las instituciones de gobernabilidad mundial y especialmente la OMC pueden cerrar la puerta con firmeza impidiendo todo retroceso. Por lo tanto, si tomamos en serio los derechos humanos en la Sociedad de la Información, debemos considerar qué acciones emprender para garantizar que dicha perspectiva prevalezca, y empezar nuestra travesía por la segunda ruta. Algunos de los elementos indispensables incluyen: Re-equilibrio de los DPI hacia los usuarios y la esfera pública, incluyendo la creación de un régimen más diverso de DPI; Apoyo al surgimiento, en los ámbitos local, regional y también mundial, de una rica diversidad de medios de la gente, reclamando los dominios comunes globales y creando nuevos espacios para la interacción; Construcción de la capacidad de la gente y las comunidades de abajo hacia arriba, con diversidad de contenido, herramientas, enfoques, para usar las tecnologías y medios disponibles. Ésta es una Sociedad de la Información que coloca los derechos humanos en primer plano. 1) Se puede encontrar en: www.itu.int/wsis/ 2) Bell, Daniel, 1973, The Coming of Post Industrial Society, Basic Books, Nueva York. Porat, Marc Uri, 1977, The Information Economy, vol. 1, U.S. Department of Commerce, Washington, D.C. Marc Porat. Sean Ó Siochrú es Director fundador de Nexus Research (Irlanda) y ex- vicepresidente de MacBride Round Table. * Ponencia preparada para el Seminario: "Comunicación y Ciudadanía", organizado por ALAI, APC y APRESS durante el II Foro Social Mundial. |
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