La R.A. es vital para toma y sostenimiento del poder político

2004-07-30 00:00:00

En el XXVI aniversario de la Revolución Popular Sandinista, la Asociación de Trabajadores del Campo presenta este documento sobre la vigencia, retos y acciones de la Reforma Agraria Sandinista.

La ATC, es una organización que defiende desde sus origenes la Reforma Agraria Sandinista debido a que esta es una demanda urgente y el mejor ejemplo de transformaciones estructurales con justicia social que ha tenido Nicaragua.

La ATC desde su perspectiva sindical y agraria está integrada por hombres y mujeres, representando el 46% de la fuerza de trabajo en Nicaragua. La organización es un recurso que ha sido y seguirá siendo el instrumento principal de nuestra lucha para disputar los espacios de poder, hacer reforma agraria y con eso mejorar nuestra vida, vivienda, empleo, formación y recreación. También se han promovido las comisiones de salud, Medio Ambiente Laboral, Las Clínicas de Salud en Cooperativas mutuales, los Convenios Colectivos y Laborales en las empresas con sindicatos en los que se aglutinan 27 mil familias de trabajadores asalariados afiliadas a la ATC.

Otras 22 mil familias están organizadas en Asociaciones de parceleros y Cooperativas, quienes conservan 120 mil hectáreas de tierras gracias al martirio de compañeros campesinos que han sido asesinados por resistir en sus tierras, o que han sido encarcelados en juicios desiguales a favor de los terratenientes. Sobre la tierra conservada se han creado alternativas económicas como son: la creación de cooperativas de desarrollo y crédito para obtener acceso a sistemas de crédito no convencionales, el desarrollo del comercio alternativo y de producción de productos orgánicos (conservación de suelos, manejo de cuencas y reforestaciones), implementación de mecanismos de gestión local para lograr la auto sostenibilidad de las parcelas, huertos de autoconsumo familiar con cultivos diversos y capacitación en técnica de cultivos.

Como resultado de la gestión económica y jurídica los cuadros de la ATC han ocupado cargos de elección popular en el parlamento centroamericano, en la Asamblea Nacional de la República y en los Consejos municipales algunos de ellos también como Alcaldes Municipales. A la luz de esta lucha política y en alianza con el sector técnico profesional se han promovido varios ONG´s para el desarrollo de misiones específicas de diagnóstico, proyección y formación.

Queremos compañeras y compañeros informarles que de nuestras filas y de nuestras escuelas sindicales, de educación formal técnica y universitaria de Matagalpa y Managua, hemos graduado 8 promociones de 60 jóvenes cada unos campesinos y obreros en agricultura y ganadería. 2 promociones de 70 sindicalistas cooperativistas cada una en Administración básica.

Aproximadamente tendremos la primera promoción de 60 sindicalistas agraristas Licenciados en Derecho Laboral y Agrario con los cuales sumamos un contingente de 670 cuadros calificados.

Con esta formación de cuadros y el desarrollo de sindicatos, cooperativas, movimientos juveniles, movimientos comarcales, movimientos de mujeres del campo están en capacidad de decirle a Nicaragua que la ATC es parte de la solución, que la ATC tiene para rato que junto al movimiento sindical a los sectores populares y las fuerzas progresistas sostendremos nuestras conquistas para construir una Nicaragua mejorada en su nivel de vida.

La asociacion de trabajadores del campo y sus alianzas.

Es fundamental para el movimiento popular agrario establecer un marco de alianzas amplias que le permita luchar conjuntamente con otros sectores sobre los temas de la agenda del país, así como de su propia agenda en torno a la reforma agraria y el desarrollo del agro.

Hemos avanzado en este proceso no solo con el objetivo de incidir en las políticas agrarias sino también de obtener el acceso a la tierra.

En 1995 se formo la Coordinadora Agraria hoy conocida como Mesa Agropecuaria y Forestal en la que participan La ATC, La Federación de dueños de Bosques de Nicaragua (FEDEBONIC), la Federación de Cooperativas FENACOOP, El Movimiento Gremial Asociativo UNAPA y los desmovilizados de la Resistencia y Retirados del Ejercito que fueron beneficiarios de la Reforma Agraria. La Mesa es un espacio de fuerza con objetivos similares para encontrar soluciones a la problemática agraria.

Adicionalmente los retos que impone la globalización hacen necesario articular a distintos sectores en función de evitar los impactos negativos sobre las condiciones productivas y adquisitivas. Esta alianza es fundamental entre el movimiento obrero y campesino y entre el sector de la producción y el del consumo. En el ámbito internacional, las alianzas con (y entre) la CLOC y la Vía Campesina se consideran estratégicas.

Reforma Agraria

La sola mención de la palabra “Reforma Agraria” provoca escozor en un sector de la derecha; pero sabemos que en esta lucha esta nuestra vida y el futuro bienestar de nuestros descendientes. Hoy presentaremos propuestas y trataremos el tema desde nuestra posición y los conceptos, métodos y experiencia construidos por la ATC.

Reforma Agraria es un derecho reconocido en acuerdos internacionales que no puede tener un enfoque restringido meramente al acceso, uso y tenencia de la tierra, sino que debe de ser integral, considerando también los demás factores de apoyo a la producción como el crédito, la tecnología, la asistencia técnica, el procesamiento, la comercialización y otros incentivos económicos y sociales que potencien las capacidades productivas, adquisitivas y el bienestar de la población beneficiaria.

Una Reforma Agraria debe de considerar la recuperación, conservación y manejo adecuado de los recursos naturales, así como prácticas de agricultura sostenible que garantice el futuro de los recursos para las generaciones actuales y por venir; incluyendo el respeto a las costumbres de los pueblos étnicos tanto en sus modalidades organizativas como en el manejo social de la propiedad.

La Reforma Agraria no debe tratarse como un asunto exclusivamente técnico (tierra, tecnología, servicios) sino que como un proceso esencialmente político que involucra a las fuerzas en el poder. Distribuir tierras es traspasar recursos, producción y poder, a los grupos rurales desfavorecidos involucrando por lo tanto la participación organizada de la población rural. Estos procesos contribuyen a transformar el pensamiento y la dignidad de las personas pues sus beneficiarios tienen mayor acceso a conocimientos y con ello se vuelven más combativos y más solidarios.

En el concepto de reforma agraria debe estar incorporada la participación activa e igualitaria de las mujeres y los derechos ancestrales de los indígenas. Aún más, este concepto desde la experiencia de la Reforma Agraria en Nicaragua, significó no solamente la distribución de la tierra de los trabajadores, sino también la distribución del capital de las empresas agrícolas. Por ejemplo, en la primera etapa de la reforma agraria Sandinista, se repartieron tierra a las cooperativas de obreros agrícolas sindicalizados en la ATC que formaron empresas autogestionarias. Más adelante, en los 90s, en el contexto de las políticas neoliberales y de la privatización, se conformo el Área Propiedad de los Trabajadores (APT) con el 33% de las tierras del APP (Área Propiedad del Pueblo) que concentraba a su vez el 30% de las tierras agrícolas del país, formándose así las empresas asociativas de los trabajadores.

Desde el punto de vista del movimiento sindical, el concepto de reforma agraria debe de integrar, además de lo ya mencionado, las “normas internacionales laborales” y la “seguridad social”, para garantizar a sus beneficiarios una vida digna y democrática, asegurando los derechos propios de las mujeres y de la familia,

Actualmente las técnicas del cultivo intensivo de la agroindustria no son sostenibles, ya que incorporan el uso de químicos altamente tóxicos y contaminantes que destruyen una gran cantidad de recursos naturales tales como el suelo, el agua, la biodiversidad y lo que es peor la vida de los trabajadores y de la población rural que ha sufrido daños irreparable tales como los ocasionados por el nemagón y la creatinina.

Rechazamos la introducción de productos genéticamente modificados y de productos no sanos como la carne con hormonas que exportan los Estados Unidos. Por ejemplo, no se sabe todavía las consecuencias que tendrán cantidad enorme de semillas híbridas que fueron introducidas en estos países a raíz del huracán Mitch.

Problemas de la Reforma Agraria

Entre los problemas principales del proceso de Reforma Agraria, se destacan los siguientes:

Falta de políticas de apoyo por parte del gobierno para la producción y acceso a la tierra.
Falta de un marco jurídico que proteja las tierras de los beneficiarios.
Éxodo masivo del campo, lo que disminuye la mano de obra y la seguridad alimentaría.
Desastres naturales, vulnerabilidad agro ecológica y mala calidad de las tierras

Por falta de recursos para hacerla producir, los pequeños agricultores están vendiendo sus tierras. La venta de tierra es parcial, muchos venden sus tierras (o parte de estas) para comprar en otros lugares o para autofinanciar su producción.

Otra de las limitaciones en los procesos de reforma agraria ha sido la falta de una legislación adecuada que proteja la tierra de los beneficiarios. Una gran parte de estas tierras se obtuvieron por medio de “títulos de asignación” o a través de “tomas de tierras” y la gran mayoría de los beneficiarios carecen de escrituras sobre su tenencia. Esto significa un obstáculo para los campesinos propietarios pues les dificulta la solicitud de asistencia financiera ya sea de créditos agrícolas bancarios o micro créditos de las ONG´s. Existen leyes que desfavorecen a los beneficiarios, tales como la de los “tribunales de arbítraje” y la de “justicia tributaria” que no es mas que una recarga fiscal al legalizar las tierras.

El éxodo rural se ha incrementado, desbordando las fronteras nacionales. Se dice que existen un millón de nicaragüenses trabajando en el exterior. Las remesas familiares que envían los emigrantes constituyen un alto porcentaje de los ingresos provenientes del exterior y son mayores que los ingresos por el café. Una gran cantidad de emigrantes son de origen rural, como lo demuestran las altas cifras de trabajadores agrícolas de origen nicaragüense en las plantaciones de la Costa Atlántica de Costa Rica.

No existe apoyo oficial para proteger los derechos de los nicaragüenses que trabajan fuera del país ni para promover la organización de trabajadores migrantes. Este fenómeno migratorio refleja la falta de oportunidades de empleo rural, el incremento de la extrema pobreza, la falta de crédito, de tierra para el sector campesino, de acceso a los servicios sociales de salud, educación, prestaciones y pensiones, el congelamiento de los salarios y la falta de infraestructura para la agroindustria. Pobreza que ha contribuido a aumentar la delincuencia, la desintegración de la familia y el hacinamiento en las zonas marginales. La agricultura ha dejado de crecer y los gobiernos transfieren tierras de vocación agrícola a otros sectores más rentables como son el turismo y las zonas francas.

soberania, tlc y subsidios.

En nuestra propuesta como ATC se mantiene el principio de la Soberanía Alimentaría y por esta razón luchamos actualmente para sacar la agricultura de la aprobación del TLC y de las normas aprobadas por la Organización Mundial del Comercio (OMC) Luchamos para recuperar los derechos ancestrales sobre semillas y recursos naturales ya que en la actualidad las transnacionales los patentizan a favor de sus intereses comerciales.

Es cierto que existen subsidios, pero nada más para los grandes empresarios, como es el del azúcar en Nicaragua, que están en manos del gran capital. Otro ejemplo es la comercialización del pollo en la región, que al pasar a manos de las grandes transnacionales produjo de inmediato el establecimiento de altos aranceles al pollo importado. Es decir, el mercado es regulado (aranceles, impuestos, precios fijos) solo cuando se trata de bienes producidos o distribuidos por el gran capital. No es posible que en Nicaragua se esté importando 180 millones de dólares anuales en alimentos cuando existe un fuerte sector campesino compuesto por cooperativas campesinas y los trabajadores que controlan más del 50% de las tierras del país.

La vulnerabilidad agro ecológica generada por los desastres naturales (terremotos, huracanes, sequías), ha presentado una alta frecuencia en los últimos años y se ha convertido en un rasgo dominante con efectos de gran impacto económico y social, en particular en las zonas rurales caracterizadas por una profunda precariedad y pobreza. Por otro lado, se padece de uno de los niveles de deterioro de los recursos naturales y del medio ambiente (erosión de la tierra, deforestación, contaminación de sus aguas) más altos en el mundo, poniendo en riesgo la agricultura y la vida del campesino y de los trabajadores agrícolas. Existen instrumentos oficiales para revertir la vulnerabilidad en el campo, sin embargo, estos no se implementan con la participación de los campesinos y los trabajadores en la preservación y conservación de los recursos.

REFORMA AGRARIA ASISTIDAS POR EL MERCADO

Las políticas actuales del Banco Mundial presionan a los gobiernos de los países en desarrollo para que hagan una reforma agraria a través de los mecanismos del mercado o “bancos de tierra” y la privatización de la tierra. Estas políticas intentan sustituir los procesos de expropiación, estableciendo un mercado de tierras que permite a los latifundistas por una parte, vender sus peores tierras a precios altos y por otra, comprar a un precio de hambre la tierra del campesino pobre y desmantelar a las instituciones del estado responsables por la ejecución de las leyes agrarias.
De acuerdo con estas políticas, los gobiernos están dejando al mercado -y no al estado- como regulador del mercado de tierras o de las llamadas “reformas agrarias asistidas por el mercado”.

El porcentaje de los campesinos sin tierra es cada vez mayor debido al estancamiento de la agricultura y al crecimiento del desempleo y la extrema pobreza. Con los altos índices de pobreza en el campo y sin el apoyo del estado, no es posible que los pequeños agricultores puedan acceder por la vía del mercado a la compra de tierras. El mercado de tierras es un mecanismo establecido por los organismos financieros internacionales y otras instancias, cuyo objetivo es evitar que se establezcan nuevos procesos de reforma agraria en los países en desarrollo. “La tierra es mucho más que una mercancía” y el mercado de tierras no asegura la realización de una reforma agraria amplia e integral, no resuelve el problema de la injusta distribución de la tierra o de la concentración de la riqueza, ni de la situación de pobreza en el agro.

No estamos de acuerdo con esta concepción porque lleva consigo el supuesto de que “La tierra ya no es para el que la trabaja, sino para el que la pueda comprar”. Esta concepción reduce la propiedad de la tierra a un hecho de compra y venta y no toma en cuenta su función social ni su papel fundamental en el desarrollo y transformación del área rural.

En Nicaragua todavía no se han establecido proyectos relacionados con los “Bancos de tierra”, pero bajo el nombre “barrido catastral” el BID asigno 40 millones de dólares en prestamos para facilitar el mercadeo de la tierra, un programa que ni siquiera fue organizado desde Nicaragua. De ahí la importancia de discutir estas políticas entre las organizaciones populares, para que podamos elaborar de antemano algunas estrategias, alternativas a los actuales programas de “reforma agraria asistidas por el mercado”