Declaración Final del Congreso Internacional de Afrodescendientes

Homenaje al Cimarrón Afrovenezolano “Guillermo Ribas”

2019-11-20 16:00:00

Nosotras y nosotros, afrodescendientes de Nuestra América, africanas y africanos reunidos en la ciudad de Caracas, capital de la República Bolivariana de Venezuela, con motivo del Congreso Internacional de Afrodescendientes de conformidad con lo acordado en el marco del XXV Encuentro del Foro de Sao Paulo y en el marco de la conmemoración de los 248 años del asesinato del Cimarrón Afrovenezolano “Guillermo Ribas”, líder del Cumbe de Ocoyta (1768 – 1771), auto-gobierno que puso en jaque al poder colonial de la época, luego de las deliberaciones efectuadas hemos llegado a las siguientes conclusiones:

 

La conquista y colonización de América, continente así llamado por los invasores europeos, constituye un hecho histórico fundante del actual orden internacional y de las relaciones de poder que marcan a las sociedades hasta nuestros días. El injusto orden internacional naciente desde las postrimerías del Siglo XV, caracterizado por un sistema económico-comercial desigual que tuvo su epicentro en la Europa Occidental, se erigió sobre el exterminio, sometimiento y la expoliación de los pueblos originarios de América y de la población africana. Indudablemente, la historia de la humanidad no registra en sus anales un genocidio de tales dimensiones. Así lo reconoció la “III Conferencia Mundial contra el Racismo y la Discriminación Racial” del 2001 realizada en Durban, Sudáfrica.

 

El sistema-mundo colonial estuvo signado por un inhumano tráfico de personas desde África hacia América con la finalidad de dinamizar el aparato económico-productivo al servicio de las potencias occidentales. Esto requirió una racionalidad colonial que “legitimará” tales prácticas económico-sociales, surgiendo así el concepto de raza como una invención conducente a perpetuar el predominio occidental sobre otros pueblos. La segregación racial pretende amparar un modelo civilizatorio creado para la explotación sistemática de los pueblos y el saqueo de sus riquezas naturales. En consecuencia, desde entonces el racismo se ha constituido como un elemento consustancial a la modernidad.

 

La globalización neoliberal del mundo de hoy es la continuación de la modernidad derivada de la invasión europea a América. Ese modelo no sólo refrenda la explotación, sino que la profundiza al tiempo que impone una homogenización cultural que desconoce la historia de los pueblos, sus tradiciones y su identidad.

 

El neoliberalismo, mediante la industria cultural del capitalismo, perpetra un memoricidio contra los pueblos del mundo, lo cual se encamina a “justificar” el saqueo de las riquezas de los pueblos, el sometimiento de la mujer y la dominación sobre las personas afrodescendientes a partir de la pretendida superioridad de unos sobre otros. Es un modelo que refrenda una concepción de la vida que profundiza la separación entre el ser humano y la naturaleza. Se trata de una racionalidad instrumental de la naturaleza que la condena a su destrucción en aras de un modelo desarrollista y extractivista.

 

Esta lógica eurocéntrica colonialista que atenta contra la biodiversidad se reviste de una secularización que coloca en primer plano la prosperidad material en detrimento de la vida. El neoliberalismo se inscribe en un proyecto de dominación global que persigue perpetuar la colonialidad del poder sintetizada en la hegemonía estadounidense.

 

Ante el surgimiento de nuevos polos de poder político y económico como Rusia, China, Irán e India, occidente con EEUU a la cabeza, se aferra a la aplicación de políticas neocoloniales soportadas por poderosas transnacionales financieras, comunicacionales y culturales al servicio del neoliberalismo.

 

Sin embargo, dado los cambios derivados del surgimiento de un mundo multicéntrico y pluripolar, el imperialismo estadounidense ha arreciado en una ofensiva mundial orientada a preservar su supremacía y la perpetuidad del modelo neoliberal. A 40 años del Consenso de Washington, el imperialismo, conducido por un estado corporativo, continúa en su afán hegemónico de imponer las reglas del capitalismo salvaje a través del neoliberalismo, para ello cuenta con el seguimiento de gobiernos europeos que a su vez operan con las mismas pretensiones en Asia, África y el Caribe.

 

En Nuestra América, la ofensiva de las élites estadounidenses y de sus aliados pretende acabar con el ciclo de gobiernos progresistas para imponer relaciones neo-coloniales en función del llamado “interés nacional” de Estados Unidos. Golpes de Estado, violencia política, medidas coercitivas unilaterales, bloqueo económico-financiero, amenazas de intervención militar, bases militares y presiones diplomáticas, han sido algunas de las tácticas de la Doctrina de la Guerra No Convencional implementada contra los pueblos de América Latina y el Caribe. Esto ha ocasionado, gracias al racismo inherente a esta doctrina, desplazamientos de poblaciones afrodescendientes, exterminio racial, incremento de la xenofobia, racialización de la justicia, trata de personas y crímenes de odio, entre otras consecuencias.

 

En el ciclo de los gobiernos progresistas se potenció la lucha por la paz, la soberanía nacional, la auto-determinación de los pueblos y la batalla por los derechos de los sectores populares. En esta etapa, gracias a la acción organizada de la personas afrodescendientes, se posicionó la denuncia contra el genocidio cometido por Europa, se acrecentó la lucha para superar el racismo estructural y con el apoyo de los gobiernos progresistas se ha llevado a diversos organismos multilaterales el justo clamor de reparaciones para las y los afrodescendientes, derivadas de la esclavitud y el colonialismo.

 

Las y los afrodescendientes han jugado un papel fundamental en la construcción de la independencia de los pueblos de Nuestra América, así como en el combate actual por la liberación plena y la transformación profunda de nuestros pueblos. Igualmente, su protagonismo fue relevante en la constitución del movimiento panafricanista que desde el Caribe Insular se proyectó a EEUU, Europa y África en los primeros avances internacionales de una propuesta descolonial y de afianzamiento de las más elementales libertades del hombre, de la mujer y de los pueblos del mundo.

 

Una vez más, las y los afrodescendientes se unifican con los movimientos sociales, partidos políticos de izquierda, corrientes progresistas y junto con los gobiernos soberanos que no claudican ante las pretensiones imperialistas, están cambiando la correlación de clases y fuerzas sociales en el continente nuestro americano. La resistencia irreductible de los gobiernos progresistas, las insurrecciones populares en Haití, Ecuador y Chile, así como los resultados electorales en Bolivia, Argentina, Colombia y Uruguay, dan cuenta del fracaso del modelo neoliberal, expresan el rechazo generalizado a ese modelo y a las políticas neo-coloniales de los Estados Unidos para la región.

 

Particular mención merece la resistencia y ofensiva anti-imperialista del pueblo de Venezuela. Bien es sabido, que las múltiples agresiones del imperialismo estadounidense contra la Revolución Bolivariana tienen por objeto minar la esperanza surgida con la obra liberadora del Comandante Hugo Chávez, derrocar al gobierno del Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela Nicolás Maduro, acabar la democracia y apropiarse de las riquezas naturales del país, lo cual no ha sido permitido por el bravo pueblo de Guillermo Ribas y Simón Bolívar.

 

En Venezuela el Movimiento Afrodescendiente ha mantenido un papel protagónico en la construcción y defensa de la Revolución Bolivariana, con sus cumbes, comunas y otras formas de organización del poder popular. Sus históricas formas de vida comunitaria son fundamentales en la edificación de una sociedad comunal; sus saberes contribuyen decididamente en la preservación del planeta tierra; su modo de producción tradicional aporta ampliamente a la seguridad alimentaria. Su valoración positiva es imprescindible en la batalla contra el modelo neoliberal, cuestión de gran importancia considerando que el sector afrodescendiente, diseminados por todo el país, constituye más del 50 % de la población.

 

En la actualidad, cuando en Nuestra América re insurge un nuevo ciclo progresista, entendemos que la liberación plena e irreversible de nuestras sociedades requiere una nueva civilización que reconozca a las y los millones de afrodescendientes que pueblan estás tierras y por lo tanto, desmontar la neo colonialidad como elemento transversal del capitalismo neoliberal.

 

En este contexto, el Congreso Internacional de Afrodescendientes declara:

 

Apoyamos el esfuerzo heroico del pueblo boliviano para preservar la democracia ante el fascismo, condenamos el racismo contra los indígenas bolivianos, exigimos a los golpistas respetar el derecho de los seguidores del Presidente Evo Morales, denunciamos la represión generalizada contra el pueblo boliviano, llamamos a la movilización permanente para acompañar la lucha del pueblo boliviano en la construcción de un nuevo modelo civilizatorio y exigimos a la Casa Blanca deponer su política neocolonial orientada a someter a Bolivia.

 

Condenamos la política injerencista de Estados Unidos y de Europa Occidental en nuestros países, para doblegar las conquistas socio políticas y apropiarse de la biodiversidad a costa de la vida humana y de toda forma de vida en el planeta Tierra.

 

Apoyamos las luchas del pueblo haitiano por sus reivindicaciones sociales y sus históricas demandas legítimas ante la grave situación política, económica y social derivada de las decisiones anti-populares de sus gobernantes asociados al capitalismo salvaje.

 

Denunciamos el incumplimiento de los “Acuerdos de Paz de La Habana” por parte del actual presidente colombiano y rechazamos su agresión directa contra el pueblo de Venezuela. Así mismo, condenamos el accionar subordinado de los gobiernos agrupados en el llamado Grupo de Lima como operador político de la administración de EEUU, emulando su condición universal de violador de los derechos humanos y del orden internacional.

 

Reclamamos la solidaridad internacional con el pueblo ecuatoriano, con sus movimientos afros e indígenas, con la dirigencia del Partido Revolución Ciudadana, todos y todas perseguidos y criminalizados por un gobierno traidor a los principios que opera en ese país suramericano.

 

Exigimos el cese de la represión al pueblo chileno y lo respaldamos en sus justas luchas contra el neoliberalismo y el continuismo dictatorial pinochetista en ese país.

 

Saludamos los avances en la incorporación en el marco jurídico de México de los y las afrodescendientes como paso hacia su pleno reconocimiento.

 

Condenamos la violación a los derechos humanos del gobierno gringo contra la población afroestadounidense y contra los migrantes procedentes de Nuestra América y África, de manera particular a las mujeres y a la población infantil.

 

Alertamos sobre las políticas de selección discriminatoria que práctica la Unión Europea a los migrantes que escapan del terrorismo patrocinado por Occidente en África.

 

Exigir ante las instancias internacionales y ante las viejas potencias europeas el cumplimiento de las reparaciones históricas de las comunidades afrodescendientes a partir del reconocimiento del genocidio contra los pueblos originarios de América, África y sus descendientes.

 

Acompañamos a la República Bolivariana de Venezuela y especialmente, a su movimiento afrodescendiente en la lucha por la paz, el bienestar social, la autodeterminación y la soberanía.

 

El Congreso Internacional de Afrodescendientes asume el espíritu de la “Declaración Final del XXV Encuentro del Foro de Sao Paulo” adoptadas en la ciudad de Caracas en el mes de julio de 2019. En consecuencia, aprobamos el siguiente Plan de Lucha:

 

Reconocer en los instrumentos jurídicos como convenciones internacionales, cumbres, procesos constituyentes, constituciones, leyes y reglamentos, los aportes morales, políticos, sociales, culturales y espirituales de las y los afrodescendientes en los procesos independentistas, y la lucha por la democracia participativa y protagónica de Nuestra América.

 

Instar, en el Marco del Decenio Afrodescendiente, a la Organización de las Naciones Unidas la elaboración, discusión y aprobación de una Convención Internacional sobre los Derechos de las y los afrodescendientes de obligatorio cumplimiento para todos los países del mundo.

 

Promover y respetar la participación protagónica integral de la mujer afrodescendiente en los espacios de toma de decisión política en pro de la justicia, la igualdad y la equidad, creando espacios para el encuentro internacional e intercultural de mujeres afrodescendientes, con miras a fortalecer los enfoques afros de América y el Caribe.

 

Realizar acciones jurídico-políticas, socio-culturales, educativas, y comunicacionales que contribuyan a desmontar y erradicar los prejuicios raciales y de clase que sustentan la criminalización de la juventud afrodescendiente.

 

Establecer mecanismos de cooperación entre los jóvenes del sur global, desarrollando oportunidades que sirvan para solucionar problemáticas de nuestros territorios. Las soluciones deben abarcar desde la producción agrícola hasta el manejo sostenible de desechos electrónicos. Dicha planificación va de la mano en la toma del poder para la identificación de mecanismos de desracialización.

 

Promover, en los partidos políticos e instancias de gobiernos progresistas, la inclusión de secciones afrodescendientes en sus estructuras y agendas programáticas.

 

Realizar, de manera bianual, el Congreso Internacional de Afrodescendientes con sedes rotativas a solicitud de cada país. Dotar al Congreso de un reglamento básico de funcionamiento a partir de las experiencias y propuestas de los movimientos participantes.

 

Constituir el Cumbe Internacional Anti-imperialista, Afrodescendiente y Africano para enlazar y articular a todas las organizaciones afrodescendientes a fin de definir propósitos colectivos, dar seguimiento a los acuerdos del presente congreso, promover la paz, luchar contra ell neoliberalismo, el racismo y contra cualquier tipo de discriminación. El Cumbe se inspira en la solidaridad, igualdad, respeto, reconocimiento de la pluralidad, independencia, dignidad y la hermandad entre los pueblos. El Cumbe Internacional Anti-imperialista, Afrodescendiente y Africano tendrá su sede en Caracas, República Bolivariana de Venezuela.

 

Se crea el Centro Internacional de Estudios Africanos y Afrodescendientes Sur-Sur Adscrito al Cumbe Internacional para promover la formación para la conciencia interseccional, político-ideológico, la producción social, nombrando un equipo promotor interdisciplinario con sede en Venezuela para su constitución.

 

Compilar, configurar y difundir nuestros propios horizontes de sentidos expresados en la praxis liberadora de cimarrones y cimarronas de todos los tiempos, a través de la construcción de las rutas históricas que tenga como resultado materiales formativos.

 

Ubicar las reparaciones no solamente en el campo de lo económico y jurídico, sino tomando en cuenta las reparaciones a epistemicidios, culturicidios, memoricidios, lingüicidios, ecocidios, filicidios y economicidios, a través de procesos militantes de alfabetización descolonial- imperial.

 

Fomentar el respeto a nuestra espiritualidad como código ético evitando la secularización y mercantilización de nuestras concepciones espirituales, a través de encuentros de conocimiento y reconocimiento de nuestras manifestaciones culturales.

 

Por último, el Congreso Internacional de Afrodescendientes, asume la Agenda de Lucha adoptada en el “I Encuentro Internacional de Trabajadores y Trabajadoras en Solidaridad con la Revolución Bolivariana”, refrendada por el “I Congreso Internacional de Mujeres”, por el “Congreso Internacional de Comunas, movimientos Sociales y del Poder Popular” y por el “I Encuentro Internacional de Pueblos Indígenas”, realizados en la República Bolivariana de Venezuela en el año 2019, agenda que consiste en lo siguiente:

 

1. Coordinar en las capitales del mundo una jornada para el próximo 9 de diciembre de 2019, día de la conmemoración de la Batalla de Ayacucho, para condenar las políticas injerencistas del imperialismo estadounidense en nuestra América. ¡NO MÁS TRUMP!

 

2. Realizar una jornada internacional de movilización en apoyo a la Revolución Bolivariana y contra el neoliberalismo el 27 de febrero del año 2020 en conmemoración de los 31 años de la primera insurrección en Caracas contra el neoliberalismo.

 

3. Convocar una movilización mundial por la paz en Venezuela, en Nuestra América y contra los planes de guerra del gobierno de Estados Unidos para el mes de abril de 2020.

 

4. Desarrollar una jornada internacional de repudio a La Doctrina Monroe contra El bloqueo y demás medidas coercitivas unilaterales para el 28 de junio de 2020.

 

Aprobado en la Ciudad de Caracas, Cuna del Libertador Simón Bolívar y Capital de la República Bolivariana de Venezuela a los 12 días del mes de noviembre de 2019.